Una mujer ucraniana huyó hacia la zona de exclusión de Chernóbil para escapar de la guerra con Rusia, en una ironía histórica cuatro décadas después del peor desastre nuclear del mundo.
Nadiia Mudryk-Mochalova, originaria de la región de Lugansk en el este de Ucrania, se vio obligada a abandonar su hogar en 2014 cuando combatientes prorrusos tomaron el control. Tras refugiarse en Kiev, en 2019 aceptó un trabajo en Chernóbil —escrito "Chornobyl" en ucraniano—, la ciudad fantasma evacuada tras la explosión del reactor en 1986 que dejó radiación mortal.
Mientras el mundo conmemora el 40º aniversario de la catástrofe, su historia simboliza el ciclo de sufrimiento de Ucrania: primero por el accidente nuclear, ahora por la invasión rusa.
Más de 300.000 personas abandonaron Chernóbil tras el desastre. Cuatro décadas después, la zona —aún altamente contaminada— se convirtió en refugio para quienes escapan de nuevos peligros.
Mudryk-Mochalova trabaja hoy en la administración de la zona de exclusión, un área de 2.600 km² donde la naturaleza ha reconquistado edificios abandonados. "La vida aquí es dura, pero es paz comparado con la guerra", confesó.
El gobierno ucraniano mantiene un control estricto sobre Chernóbil, que Rusia ocupó brevemente en 2022 durante su invasión, generando temores por posibles daños al sarcófago que cubre el reactor accidentado.
La historia de esta mujer refleja cómo Ucrania sigue atrapada entre las sombras de su pasado soviético y las amenazas del presente. Mientras el mundo recuerda Chernóbil, sus habitantes escriben un nuevo capítulo de resistencia.





