La muerte del enfermero estadounidense Alex Pretti a manos de agentes migratorios en Minneapolis ha desatado una crisis política en Estados Unidos, poniendo en riesgo el presupuesto federal y amenazando con un cierre parcial del Gobierno. La indignación por el tiroteo ha llevado a varios senadores demócratas a retirar su apoyo a un paquete de financiación clave, lo que podría dejar sin fondos al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y otras agencias federales.
Pretti, de 37 años y enfermero en un hospital de veteranos, fue asesinado mientras intentaba proteger a una mujer de los ataques de agentes durante una protesta. Testigos grabaron videos que contradicen la versión oficial de que portaba un arma, mostrándolo con un teléfono en la mano y siendo agredido antes del disparo. Este incidente ha reavivado el debate sobre la actuación de la policía migratoria y ha tensado aún más las ya frágiles negociaciones en el Congreso.
El Senado debe aprobar antes del viernes un presupuesto que incluye $64.400 millones para el DHS, de los cuales $10.000 millones están destinados al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Sin embargo, senadores como Patty Murray y Chuck Schumer han anunciado que votarán en contra debido a la impunidad percibida en el caso de Pretti. “Los agentes federales no pueden asesinar a personas a plena luz del día y quedar impunes”, declaró Murray en redes sociales.
El presidente Donald Trump ha defendido a los agentes, pero el caso ha dividido incluso a algunos republicanos. Senadores como Bill Cassidy y Lisa Murkowski han expresado su preocupación por la credibilidad del ICE y el DHS. “Portar un arma legalmente no justifica que los agentes federales maten a un ciudadano estadounidense”, afirmó Murkowski.
Si el presupuesto no se aprueba a tiempo, el DHS y otras agencias federales dejarán de recibir fondos el sábado. Aunque gran parte del Gobierno federal seguiría funcionando gracias a proyectos de ley anteriores, el impacto político y social sería significativo. Este episodio marca otro capítulo en la polarización política estadounidense, donde el uso de la fuerza por parte de las autoridades migratorias sigue generando controversia y división.
El caso de Pretti no es aislado. En enero, otra ciudadana estadounidense, Renee Good, fue asesinada por agentes del ICE, lo que ya había elevado la tensión. Ahora, con dos muertes en apenas unas semanas, la presión sobre la Administración Trump para revisar las prácticas de sus agencias migratorias es mayor que nunca. Sin embargo, con el reloj corriendo hacia un posible cierre gubernamental, el panorama parece más complicado que nunca.





