Rusia intensifica bombardeos aéreos contra ciudades ucranianas ante el estancamiento en el frente
Moscú ha lanzado una oleada de ataques aéreos contra zonas urbanas de Ucrania en respuesta a su falta de avances significativos en el campo de batalla. Las fuerzas rusas están utilizando misiles y drones para golpear infraestructuras civiles y militares, en un aparente intento de desmoralizar a la población mientras su ofensiva terrestre se encuentra paralizada.
Las ciudades de Járkov, Odesa y Dnipro han sido las más afectadas en los últimos días, con edificios residenciales y centros energéticos destruidos. Testigos reportan escenas de caos, con servicios de emergencia trabajando sin descanso para rescatar a víctimas bajo los escombros.
Expertos señalan que esta estrategia refleja la frustración del Kremlin ante la resistencia ucraniana, reforzada por el apoyo militar occidental. "Rusia está recurriendo al terror aéreo porque no puede avanzar en tierra", explicó un analista de defensa consultado por The Sun.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha denunciado los ataques como "crímenes de guerra" y ha pedido más sistemas antiaéreos a sus aliados. Mientras, el gobierno británico confirmó el envío de misiles avanzados para ayudar a contrarrestar la amenaza.
La escalada ocurre en un momento crítico, con Ucrania preparando una contraofensiva y Rusia buscando consolidar sus posiciones en el este. El conflicto, que cumple más de dos años, sigue sin visos de solución diplomática.
La comunidad internacional condena los bombardeos, pero Moscú los justifica como ataques contra "objetivos legítimos". Mientras tanto, los civiles ucranianos pagan el precio más alto en una guerra que ya ha dejado miles de muertos y millones de desplazados.




