México juega al doble discurso con Trump: corta petróleo a Cuba pero envía comida
La presidenta de México ha ejecutado una jugada diplomática que desafía y acata a la vez las presiones de Estados Unidos. Mientras cumple con la exigencia de Donald Trump de suspender el envío de petróleo a Cuba, compensa a la isla con suministros de alimentos básicos como frijoles, arroz y carne de cerdo.
La medida, vista como un guiño ideológico, evita una confrontación directa con Washington pero mantiene el apoyo simbólico a La Habana. Sin embargo, contrasta con la falta de ayuda similar a países más necesitados, como Haití o naciones africanas.
El telón de fondo cubano
La relación entre México y Cuba está teñida de historia compartida, desde la literatura de Lezama Lima hasta la influencia política de Fidel Castro, cuyo legado aún pesa en la isla. La escena evocada en la Plaza de la Revolución, donde millones se congregaron para despedir al líder, refleja la mezcla de mito y realidad que rodea al régimen.
Pero ese capítulo ya cerró. Hoy, Cuba enfrenta crisis económicas agravadas por el bloqueo estadounidense y la pérdida de aliados clave como Venezuela. La ayuda mexicana, aunque limitada, es un salvavidas parcial en un mar de sanciones.
¿Jaque mate diplomático?
La estrategia de México podría interpretarse como un intento de equilibrar su alineamiento con Washington sin romper lazos con gobiernos izquierdistas. Sin embargo, expertos cuestionan su coherencia: ¿por qué priorizar a Cuba sobre otras regiones en emergencia?
El final de la era Castro no ha traído el cambio esperado, y mientras la isla lucha por sobrevivir, gestos como el de México mantienen viva una relación complicada, pero irrenunciable.





