Rebelión en Italia: Meloni sufre un duro golpe interno por su polémica ley electoral
Giorgia Meloni enfrenta una crisis inesperada en su gobierno después de que diputados anónimos de su propio bloque se rebelaran contra su ley estrella, provocando un caótico enfrentamiento entre sus aliados. La primera ministra italiana, acostumbrada a controlar el Parlamento con el apoyo de sus socios Matteo Salvini y Antonio Tajani, vio cómo su proyecto electoral quedó en riesgo por primera vez debido al voto secreto y las divisiones internas.
Todo comenzó cuando la Cámara de Diputados rechazó por un solo voto (188 contra 187) una enmienda clave de la reforma electoral. Pero el golpe más duro llegó al día siguiente, cuando varios diputados del partido de Meloni, Fratelli d’Italia, se unieron al extremista Roberto Vannacci para aprobar una versión alternativa de la norma, dejando en evidencia las fisuras en la coalición. Una furiosa Meloni admitió en público que necesitaban "una reflexión".
Finalmente, la ley —llamada Stabilicum— fue aprobada este jueves con 217 votos a favor y pasará ahora al Senado. El polémico proyecto busca garantizar mayorías estables al otorgar un premio de 70 diputados y 35 senadores a la coalición que supere el 42% de los votos, además de eliminar las preferencias individuales en las listas. Sus críticos, sin embargo, la acusan de ser un "bloqueo constitucional" para que Meloni se mantenga en el poder sin oposición interna.
El líder opositor Giuseppe Conte (Movimiento 5 Estrellas) la calificó directamente como una "ley trampa", diseñada para convertir "la estabilidad en inmovilidad". Hasta los socios de gobierno de Meloni mostraron su descontento: Salvini (Liga) bromeó con que el texto le parecía "más lejano que la física cuántica", mientras que Tajani (Forza Italia) protestó por la pérdida de influencia de sus diputados.
El conflicto escaló cuando Vannacci, un exmilitar ultraconservador, desafió públicamente a Meloni a "tener agallas" y enfrentarse a los jefes de su coalición. La oposición no perdió la oportunidad de celebrar el caos: Elly Schlein, del Partido Democrático, declaró que "el Gobierno de Meloni ha terminado".
Aunque la ley sigue su curso, el mensaje está claro: el Parlamento italiano, que Meloni consideraba bajo su control, ha demostrado que aún puede sorprenderla. La primera ministra, que llegó al poder prometiendo estabilidad, ahora lidia con una rebelión silenciosa entre sus propias filas.

