El Proceso de Barcelona, iniciado hace 30 años para abordar los desafíos del Mediterráneo, sigue hoy más vigente que nunca ante una situación cada vez más compleja. Problemas como la guerra en Palestina, los movimientos migratorios, el cambio climático y el auge de los extremismos siguen marcando la agenda de esta región. Para hacer frente a estos retos, el Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed) y la Unión por el Mediterráneo (UpM), junto a la Generalitat de Catalunya y la Comisión Europea, han organizado un encuentro en Barcelona con el objetivo de dar un papel protagonista a la sociedad civil en la toma de decisiones.
El evento, celebrado en el Palau Macaya de Barcelona, reunió a cerca de un centenar de organizaciones académicas, profesionales y actores económicos de más de 30 países mediterráneos. Según Ana Dorangricchia, de la UpM, este encuentro confirmó la voluntad de seguir trabajando de manera conjunta para resolver los desafíos del pasado y del futuro. Gran parte de la discusión se centró en el rol que debe tomar la sociedad civil, que según los participantes, debe dejar de ser un mero consultor y convertirse en un actor clave en la toma de decisiones.
Gemma Aubarell, del IEMed, destacó la importancia de integrar a estas organizaciones en el diseño de estrategias colectivas. "La sociedad civil debe participar activamente, no solo como consultora, sino también en el control posterior de las decisiones tomadas por los gobiernos", afirmó. Sin embargo, para lograr esto, es necesario construir una relación de confianza entre la sociedad civil y las administraciones. Jéremie Fosse, de EcoUnion, subrayó que la transparencia es clave para esta confianza: "Necesitamos saber no solo los datos usados para tomar decisiones, sino también su origen".
Entre las conclusiones del encuentro, se destacó también la necesidad de un "sistema de responsabilidad compartida". Este sistema permitiría a la sociedad civil, las comunidades locales y otros actores trabajar juntos para hacer propuestas viables. "La sociedad civil debe tener el coraje de criticarse a sí misma. Nuestro papel no es solo protestar, sino también tomar decisiones", afirmó Dorangricchia.
Finalmente, Aubarell resaltó el desafío de la gobernanza colaborativa, especialmente en el marco de la cooperación Norte-Sur. "Aunque la situación en el Sur no es fácil, en el Norte tampoco lo es para las instituciones que quieren cooperar", dijo. En un contexto cada vez más marcado por el auge de la extrema derecha y el radicalismo, la colaboración sin censuras es más necesaria que nunca.
En resumen, el encuentro en Barcelona ha puesto de manifiesto la urgencia de que la sociedad civil juegue un papel más activo en la toma de decisiones en el Mediterráneo, marcado por desafíos complejos que requieren soluciones colectivas y transparentes.





