Marruecos se arma con tecnología israelí en una escalada militar que tensa el conflicto del Sáhara Occidental
El reino de Marruecos está reforzando su poder militar con drones y armamento avanzado de Israel, en una alianza que ya está impactando directamente en el conflicto del Sáhara Occidental. La modernización de su ejército le permite vigilar y atacar zonas controladas por el Frente Polisario, el grupo que busca la independencia del territorio, mientras aumenta la tensión con Argelia, su principal rival regional.
Los ataques del pasado 7 de junio, donde Rabat usó armas israelíes contra el Polisario, son una clara muestra de esta cooperación. Marruecos ahora domina el espacio aéreo saharaui con tecnología turca e israelí, incluyendo el dron espía SpyX, probado recientemente en la zona. "Pueden monitorear y atacar cualquier movimiento durante horas", advierte Guillermo Pulido, experto en defensa.
Pero el avance marroquí podría reactivar el conflicto. Argelia, principal aliado del Polisario, aún no cuenta con drones similares, pero si adquiere sistemas de ataque de largo alcance —algo "sencillo de conseguir", según Pulido—, la región podría sumirse en una guerra prolongada sin un vencedor claro. "La tecnología permite mantener conflictos a bajo costo", subraya el analista.
Intereses estratégicos: el eje Rabat-Tel Aviv
Detrás de esta alianza hay beneficios para ambos países. Israel consolida su presencia en el mundo árabe, mientras Marruecos obtiene respaldo político para su control del Sáhara Occidental y acceso a inteligencia militar. Además, la empresa israelí Elbit Systems firmó un millonario contrato para suministrar sistemas de combate al ejército marroquí.
El aumento del gasto en defensa de Rabat también envía un mensaje a Argelia, que destina gran parte de su presupuesto a fines militares. "Marruecos se posiciona como una potencia regional", explica Frédéric Mertens, experto en relaciones internacionales.
El papel de EE.UU. y los límites de la tecnología
Estados Unidos respalda esta escalada con un acuerdo de cooperación militar a 10 años con Marruecos. Sin embargo, Mertens advierte: "La tecnología no resolverá el conflicto del Sáhara". Con décadas de tensiones y un equilibrio frágil, la región sigue siendo un polvorín donde la modernización militar podría alargar, pero no cerrar, una disputa histórica.





