Cuba enfrenta una crisis económica y energética severa mientras Estados Unidos intensifica su presión sobre el régimen comunista mediante sanciones y un embargo petrolero. En medio de esta tensión, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha mantenido conversaciones secretas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exlíder cubano Raúl Castro, según reveló el sitio web Axios, citando fuentes anónimas.
El presidente Donald Trump ha calificado a Cuba como una "nación en quiebra" y ha instado al gobierno de Miguel Díaz-Canel a alcanzar un acuerdo con Washington. Sin embargo, Trump ha descartado cualquier intento de derrocar al régimen cubano, optando por una estrategia de presión económica.
Según los informes, Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, ha llevado a cabo estas conversaciones de manera informal, fuera del canal oficial de su gobierno. A principios de febrero, Trump aseguró que Estados Unidos mantenía diálogos con Cuba "al más alto nivel", aunque no ha proporcionado detalles sobre el contenido o los participantes de estas negociaciones.
Cuba atraviesa una grave escasez de combustible, lo que ha generado frecuentes cortes de electricidad y un creciente malestar social. El embargo comercial estadounidense, vigente desde hace décadas, ha agravado la situación económica de la isla. En enero, Washington impuso un bloqueo petrolero contra Cuba, siguiendo una estrategia similar a la empleada con Venezuela, que finalmente llevó a Caracas a la mesa de negociaciones.
Raúl Castro, de 94 años, aunque oficialmente retirado de la política activa, sigue siendo una figura central en el poder cubano. Sucedió a su hermano Fidel Castro en 2006 e impulsó reformas económicas sin abandonar el control político del país. Durante su mandato, hubo un breve acercamiento con Estados Unidos bajo la administración de Barack Obama, pero este no derivó en cambios políticos significativos.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró este miércoles que Cuba "se está colapsando" y que es necesario implementar "cambios dramáticos". El gobierno cubano, por su parte, denunció el bloqueo petrolero pero mostró disposición a negociar, aunque aún no se han revelado detalles concretos sobre el proceso.
En tanto, el Departamento de Estado y la embajada cubana en Washington se negaron a comentar sobre el reporte de Axios. La situación sigue siendo delicada, con ambos países midiendo cuidadosamente sus pasos en medio de una crisis que podría tener repercusiones regionales.





