La situación explosiva en Malí: una crisis que amenaza con desbordarse
Malí, el país africano golpeado por la violencia yihadista y los conflictos internos, se encuentra al borde de una crisis aún mayor. Los grupos insurgentes, aliados con Al Qaeda, están ganando terreno contra el gobierno tras una serie de ataques estratégicos que han dejado a la capital, Bamako, al borde del colapso. Mientras tanto, las cancillerías europeas están en alerta y se preparan para posibles evacuaciones de sus ciudadanos.
El cerco a Bamako
Los insurgentes, liderados por el grupo JNIM, no buscan tomar la capital militarmente, sino estrangularla económicamente. Ataques constantes a convoyes de combustible y provisiones han provocado desabastecimiento, apagones y caos en Bamako. Expertos señalan que esta estrategia de desgaste busca debilitar al gobierno militar, liderado por el general Assimi Goita, que lleva cinco años en el poder tras dos golpes de Estado.
Alerta internacional
El empeoramiento de la situación ha llevado a países como Estados Unidos, Alemania e Italia a recomendar a sus ciudadanos que abandonen Malí. España, con más de 1.100 españoles registrados en el país, también ha advertido sobre la posibilidad de una evacuación masiva. Además, se teme un aumento de la migración hacia Europa, especialmente hacia las Islas Canarias, donde ya llegan cientos de malienses en cayucos.
La estrategia de los insurgentes
Los ataques se centran en puntos clave de la economía maliense, como minas de oro y rutas de suministro. Estas acciones han paralizado sectores enteros y han provocado pérdidas millonarias. Bakary Sambe, experto del Timbuktu Institute, explica que los insurgentes buscan demostrar la incompetencia del gobierno y alejar a los inversores extranjeros, especialmente de China y Rusia.
El papel del gobierno y los mercenarios
El gobierno de Goita ha contado con el apoyo de los mercenarios rusos del Afrika Korps, sucesores del grupo Wagner. Sin embargo, esta estrategia militar parece haber fracasado. Tras expulsar a las fuerzas francesas y a las tropas de la ONU en 2022 y 2023, el gobierno maliense se enfrenta ahora a una violencia creciente y a una economía en caída libre.
Consecuencias regionales
La crisis en Malí tiene implicaciones más allá de sus fronteras. La Unión Europea, aunque dividida y enfocada en otros conflictos como Ucrania, está trabajando en una nueva estrategia para el Sahel. João Cravinho, representante especial de la UE para la región, ha mantenido reuniones con gobiernos locales para intentar estabilizar la zona.
El mensaje final
La violencia en Malí no solo amenaza la estabilidad del país, sino también la de toda la región del Sahel. Los expertos advierten que, sin una estrategia coordinada y efectiva, la situación podría desembocar en un colapso total del gobierno y en una crisis humanitaria de grandes proporciones. Mientras tanto, el mundo observa con preocupación cómo este conflicto podría acercarse peligrosamente a Europa.





