El famoso museo del Louvre en París sufrió un robo audaz el domingo pasado, en el que un comando de ladrones logró sustraer ocho joyas de "valor incalculable" en apenas siete minutos. La presidenta del museo, Laurence des Cars, admitió que el sistema de seguridad no detectó a tiempo la llegada de los delincuentes, quienes aprovecharon las fallas en las cámaras de vigilancia exterior para acceder al edificio.
Des Cars compareció ante una comisión del Senado francés para explicar los detalles del incidente. Según su testimonio, el robo se llevó a cabo en la Galería de Apolo, donde los ladrones ingresaron a través de un balcón utilizando un montacargas que llevaban en una camioneta. La camioneta pudo estacionarse cerca del museo, ya que los delincuentes se hicieron pasar por trabajadores.
Aunque las alarmas se activaron cuando los ladrones rompieron el cristal de una puerta, la respuesta no fue lo suficientemente rápida. Pese a la pronta evacuación de los visitantes y la alerta a la policía, los ladrones lograron escapar antes de que las fuerzas del orden llegaran. Durante la huida, los agentes de seguridad del museo impidieron que los delincuentes incendiaran la camioneta para borrar pruebas, pero una de las joyas robadas, la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo, fue encontrada dañada.
Des Cars reconoció que el sistema de cámaras perimetrales es insuficiente y pidió mejoras en la seguridad, incluyendo la instalación de una comisaría de policía dentro del museo para agilizar las respuestas en casos similares. Además, destacó que desde su llegada al cargo en 2021 ha advertido sobre el deterioro de las infraestructuras del Louvre y ha impulsado un plan de obras de seguridad que comenzará en 2026, con un presupuesto de 80 millones de euros.
A pesar de la gravedad del incidente, la ministra de Cultura, Rachida Dati, rechazó la dimisión presentada por Des Cars tras el robo. La presidenta del Louvre subrayó que los dispositivos de seguridad funcionaron según los protocolos y que el personal actuó de manera adecuada, pero admitió que el museo enfrenta desafíos significativos para modernizar sus sistemas de protección.
Este robo representa un duro golpe para uno de los museos más emblemáticos del mundo, que ahora enfrenta la tarea de reforzar su seguridad para evitar futuros incidentes.





