Venezuela: polémica ley de amnistía encubre persecución política, advierten expertos
El gobierno de Venezuela aprobó una controvertida Ley de Amnistía (LA) que, aunque promete "reconciliación nacional", podría legitimar años de persecución contra opositores y criminalizar protestas. La medida, presentada como un gesto de paz, excluye crímenes graves pero deja intacto el sistema judicial manipulado por el régimen chavista, según análisis jurídicos.
¿Amnistía o trampa?
La LA perdona delitos vinculados a protestas políticas en los últimos 20 meses (Art. 8), pero expertos alertan: muchos casos amnistiados ni siquiera eran delitos reales. "El gobierno fabricó cargos contra disidentes. Ahora, perdonarlos implica admitir que esos crímenes existieron", explica un jurista. Quienes soliciten el beneficio deberán aceptar implícitamente las acusaciones, blanqueando así la represión estatal.
Riesgos ocultos
- Temporalidad engañosa: La ley cubre solo eventos específicos, dejando fuera a víctimas de otros períodos. Además, no evita nuevas persecuciones futuras (Art. 6).
- Filtros peligrosos: Los tribunales controlados por el gobierno decidirán quién accede a la amnistía (Art. 11). Opositores en el exterior que regresen para solicitarla podrían quedar atrapados: si su petición es rechazada, enfrentarán juicios por cargos dudosos.
- Exclusiones estratégicas: Delitos como "tráfico de drogas" (Art. 9) siguen vigentes, permitiendo al régimen encarcelar opositores bajo nuevos pretextos.
Fachada de reconciliación
Aunque la LA habla de "paz social", su diseño refuerza la narrativa oficial de que las protestas son actos criminales. "Es una oportunidad perdida para admitir la represión y liberar a presos políticos sin condiciones", critica un analista. La Comisión Especial que supervisará la ley (Art. 15) carece de poder para corregir abusos sistémicos.
Conclusión
Mientras el gobierno venezolano celebra la norma como un avance, la realidad es más sombría: la ley no desmantela el aparato represivo, sino que lo perpetúa. Sin un reconocimiento claro de los abusos pasados, la reconciliación en Venezuela sigue siendo una promesa vacía.





