El gato Larry podría ser el único residente permanente en el 10 de Downing Street
Desde que los británicos votaron por el Brexit hace una década, el número 10 de Downing Street ha visto pasar primeros ministros a una velocidad récord. Los conservadores se turnaron el cargo como si fuera una patata caliente, hasta que el Labour finalmente tomó las riendas en 2024.
Pero hay un inquilino que ha resistido todos los cambios: Larry, el gato oficial residente. Conocido por sus batallas contra ratones y periodistas por igual, el felino se ha convertido en el símbolo de estabilidad en medio del caos político.
Mientras líderes como Boris Johnson, Liz Truss y Rishi Sunak entraban y salían en cuestión de meses, Larry seguía ocupando su puesto como "jefe de ratoneros". Su presencia incluso ha generado bromas sobre si debería encargarse directamente de las llaves de la residencia oficial.
El Brexit no solo dividió al país, sino que desató una crisis de liderazgo en el Partido Conservador. Ahora, con Keir Starmer al mando, muchos se preguntan si el nuevo gobierno logrará mayor permanencia que sus predecesores.
Mientras tanto, Larry sigue en su trono junto a la puerta más famosa del Reino Unido, demostrando que, en política, a veces los más peludos son los que mejor saben mantenerse en el poder.




