La inflación en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) siguió aumentando en mayo, alcanzando un 4.6%, tras un alza constante desde marzo debido al conflicto en Oriente Medio. Este incremento se produjo antes de que Estados Unidos e Irán firmaran un acuerdo de alto el fuego el 17 de junio, un hecho que podría influir en la evolución de los precios en el futuro.
El precio de la energía lideró este aumento, con una subida interanual del 15.8% en mayo, frente al 13.2% registrado en abril. Según la OCDE, en 26 de los 37 países miembros los costes energéticos crecieron, mientras que en los otros 11 disminuyeron. España destacó en este último grupo, reduciendo su inflación energética del 6.6% al 5.9%. A pesar de ello, la inflación general en el país se mantuvo estable en un 3.2%.
Por otro lado, Estados Unidos, Canadá, Lituania y Turquía sufrieron un impacto especialmente fuerte, con inflación energética superior al 20%. En contraste, el precio de los alimentos mostró una leve desaceleración en la OCDE, pasando del 4% en mayo al 3.6% en junio.
Colombia se situó como el segundo país con la inflación general más alta en mayo, con un 5.8%, solo por detrás de Turquía, donde la cifra se disparó hasta el 32.6%. Grecia, Islandia y Lituania también registraron tasas superiores al 5%. En el extremo opuesto, Costa Rica fue el único país de la OCDE con inflación negativa (-1%), mientras que Suiza (0.6%) y Suecia (0.8%) presentaron las cifras más bajas.
En América Latina, Chile y México también vieron su inflación por debajo de la media de la OCDE, con un 3.9% en ambos casos. Esta cifra supuso una leve disminución respecto al mes anterior en ambos países.
El contexto inflacionario global sigue siendo un desafío para las economías desarrolladas y emergentes, especialmente en un escenario marcado por incertidumbres geopolíticas y fluctuaciones en los precios de la energía y los alimentos.





