El espacio aéreo alrededor del Aeropuerto Internacional de El Paso, Texas, permanecerá cerrado durante diez días tras una incursión de drones vinculados a cárteles, lo que ha provocado la suspensión de todos los vuelos comerciales y de carga. Este cierre, anunciado repentinamente por la Administración Federal de Aviación (FAA), ha generado alarma entre las autoridades locales y miles de pasajeros afectados.
La FAA atribuyó la medida a "razones especiales de seguridad", aunque inicialmente no brindó detalles. El cierre afecta un radio de diez millas náuticas alrededor del aeropuerto, desde la superficie hasta los 18,000 pies, pero excluye el espacio aéreo mexicano. La vecina ciudad de Santa Teresa, Nuevo México, también está incluida en la restricción.
El aeropuerto anunció en Instagram que todos los vuelos con origen y destino estarían suspendidos desde la noche del martes hasta el 20 de febrero. Las aerolíneas afectadas incluyen Southwest, United, American Airlines y Delta, que operan en esta importante conexión entre el oeste de Texas, el sur de Nuevo México y el norte de México.
La medida ha sido recibida con sorpresa y preocupación por las autoridades locales. Vincent Pérez, representante estatal de Texas, expresó que nunca había visto un cierre tan prolongado sin una emergencia mayor. Chris Canales, representante de El Paso, destacó la falta de aviso previo al gobierno local, el liderazgo del aeropuerto, el Control de Tráfico Aéreo y las fuerzas militares.
La FAA levantó parcialmente la restricción horas después, permitiendo la reanudación de vuelos a partir del miércoles por la mañana. Sean Duffy, secretario de Transporte, confirmó en redes sociales que la FAA y el Departamento de Defensa actuaron para neutralizar la amenaza de los drones, asegurando que no hay peligro para los viajes comerciales.
El cierre temporal del espacio aéreo podría tener un impacto significativo en la región fronteriza, donde El Paso y la vecina Ciudad Juárez, México, son centros clave de comercio y transporte. Con una población combinada que supera los dos millones de habitantes, la medida afecta a miles de pasajeros y empresas que dependen de estas conexiones aéreas.
Este incidente subraya los desafíos de seguridad en la frontera entre Estados Unidos y México, donde los cárteles han aumentado el uso de drones tanto para actividades ilícitas como para vigilancia. La rápida respuesta de las autoridades federales refleja la gravedad de la amenaza, aunque las preguntas sobre cómo se manejará este tipo de situaciones en el futuro siguen abiertas.




