La administración de Donald Trump podría endurecer aún más las restricciones migratorias hacia Cuba tras declarar la isla como "amenaza nacional", mientras revisa el programa de Estatus de Protección Temporal (TPS) que beneficia a miles de migrantes.
Durante una visita al Aeropuerto Internacional de Miami, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, evitó anunciar medidas concretas pero dejó claro que su departamento evalúa cambios en la relación bilateral y en los viajes entre ambos países. "La forma en que esa relación funcione y cómo se verán los viajes se evaluará hacia el futuro", declaró, sin dar más detalles.
El mensaje llega en un momento de creciente tensión migratoria, luego de que Trump señalara a Cuba como un riesgo para la seguridad de EE.UU. Periodistas cuestionaron a Noem sobre posibles nuevas restricciones, pero la funcionaria se limitó a mencionar una coordinación con el Departamento de Estado.
Más contundente fue su postura sobre el TPS, un programa que protege temporalmente a migrantes de países en crisis. Noem aseguró que el beneficio, usado por cubanos y otros nacionales, fue "mal aplicado" durante el gobierno de Joe Biden y que ahora buscarán restringirlo. "Siempre fue concebido como temporal", insistió.
La secretaria advirtió que quienes pierdan el amparo del TPS tendrán un plazo para apelar, pero no habrá prórrogas automáticas. "Si no califican para quedarse legalmente, deberán regresar a sus países", sentenció.
El anuncio impactaría directamente a la comunidad cubana en EE.UU., una de las más beneficiadas por el programa. Las declaraciones de Noem refuerzan la línea dura de Trump en política migratoria, que ya ha incluido deportaciones masivas y el cierre de fronteras.
Mientras La Habana no ha respondido oficialmente, analistas prevén un aumento en las tensiones diplomáticas y un posible efecto dominó en las ya frágiles relaciones entre Washington y los gobiernos latinoamericanos.





