En un sorprendente desafío a las estrictas normas de la República Islámica, cada vez más mujeres en Irán se están quitando el velo obligatorio en público. Escenas que antes eran impensables, como mujeres bailando al ritmo de música estadounidense en las calles de Teherán, ahora se están volviendo más comunes. Esta creciente rebeldía se produce en un momento de debilitamiento político y económico del régimen, que parece evitar una fuerte represión por temor a mayores protestas.
Hace dos semanas, en pleno centro de Teherán, un grupo de músicos tocó Seven Nation Army, del famoso grupo estadounidense The White Stripes. Mujeres y hombres, reunidos sin velo y bailando al ritmo de la música, rompieron varias normas impuestas por el régimen. Este tipo de actos, antes inconcebibles, ahora son cada vez más frecuentes en la capital iraní y en otras ciudades del país.
La muerte de Mahsa Amini en septiembre de 2022 marcó un punto de inflexión. La joven fue detenida por la policía de la moral por llevar el velo "incorrectamente" y murió bajo custodia. Su muerte desató una ola de protestas sin precedentes, lideradas por mujeres que comenzaron a desafiar abiertamente la obligatoriedad del velo. A pesar de las medidas represivas del régimen, como cámaras de vigilancia y penas más duras, el movimiento de resistencia no ha cesado.
El panorama político también ha cambiado. Tras la muerte del presidente ultraconservador Ebrahim Raisi en un accidente de helicóptero en 2023, Mesud Pezeshkian, de tendencia moderada, asumió el poder. Además, la debacle militar de Irán tras un conflicto de 12 días con Israel ha dejado al país en una posición de gran fragilidad interna y externa.
Ahora, mujeres sin velo no solo se ven en barrios progresistas del norte de Teherán, sino también en ciudades más conservadoras como Kermanshah, Hamedan y Dezful. Sin embargo, esto no significa que la presión haya desaparecido. Las autoridades siguen cerrando establecimientos donde se permite a mujeres llevar el hiyab "inadecuado" y continúan multando y encarcelando a quienes desafían las normas.
A pesar de ello, expertos como Holly Dagres del Washington Institute señalan que el régimen está en una "línea frágil". Temen que una represión excesiva podría llevar a nuevas protestas en un momento de crisis económica y descontento social. Bahar Ghanderharí, del Centro para los Derechos Humanos en Irán, afirma que estos actos de desafío diario reflejan una "revolución cultural" en el país.
Aunque el régimen aún mantiene su intención de controlar el uso del velo, parece claro que las mujeres iraníes están decididas a seguir luchando por su libertad. La pregunta ahora es cómo responderá un Gobierno debilitado ante esta creciente ola de desafío.





