Un joven francés de 24 años provocó el caos en un hospital de Toulouse tras introducirse un obús de la Primera Guerra Mundial por el ano, un incidente que obligó a desalojar el quirófano y llamar a un equipo de artificieros para evitar una posible explosión. El suceso ocurrió en el hospital de Rangueil el pasado 1 de febrero, cuando el paciente acudió a urgencias con un insoportable dolor rectal tras intentar extraer el objeto sin éxito.
El equipo médico intentó primero sacarlo manualmente, pero al fracasar decidieron operar al joven. Durante la cirugía, el cirujano descubrió con asombro que el objeto de 20 centímetros era en realidad un proyectil de 1918. Ante el riesgo de que fuera una bomba activa, la intervención se detuvo inmediatamente y se evacuó la sala para dar paso a los expertos en desactivación de explosivos.
Los artificieros confirmaron que el obús no representaba ningún peligro, ya que estaba inactivo. Sin embargo, el episodio no acabó ahí. El joven enfrentará ahora un proceso judicial por “violación de la legislación sobre armas” tras ser declarado apto para ser interrogado por la policía.
Este caso no es el primero en Francia. En 2022, un hombre de 88 años de Toulon acudió a urgencias tras introducirse otro proyectil de 22 centímetros de largo por el ano. Aquel incidente también obligó a evacuar el hospital y movilizar a especialistas en explosivos, aunque el anciano aseguró que el artefacto estaba desactivado.
Estos sucesos, aunque extremos, han puesto en evidencia los riesgos asociados a prácticas sexuales peligrosas y la persistente presencia de municiones históricas en territorio francés, un legado aún tangible de la Primera Guerra Mundial más de un siglo después.





