Candidato ultraderechista José Antonio Kast apunta a la presidencia de Chile con un discurso antiinmigrante y nostálgico del pinochetismo.
José Antonio Kast, el líder del Partido Republicano de Chile, se ha convertido en uno de los favoritos para las próximas elecciones presidenciales. Con un discurso que combina nostalgia por el régimen de Augusto Pinochet, críticas a la inmigración y una retórica similar a la de figuras como Donald Trump y Jair Bolsonaro, Kast busca consolidarse como la opción conservadora en un país marcado por la polarización política.
Este abogado de 59 años no es nuevo en la escena política. Ya compitió en las elecciones de 2017 y 2021, logrando llegar a la segunda vuelta en esta última ocasión, donde fue derrotado por el actual presidente, Gabriel Boric. Ahora, con el lema "La tercera es la vencida", Kast apuesta por movilizar a sus seguidores con un mensaje que promete un "cambio radical" y un retorno al orden.
Kast proviene de una familia con un pasado político y social controvertido. Hijo de un exmiembro del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (nazismo), su hermano Miguel fue un destacado economista durante la dictadura de Pinochet, llegando a ocupar cargos ministeriales y la dirección del Banco Central. José Antonio ha mantenido una postura firme en defensa del legado de la dictadura, argumentando que sus "logros económicos y sociales" superan los "excesos represivos".
Desde su ingreso al Congreso como diputado en 2002, Kast se ha posicionado como un defensor de los valores conservadores y católicos, oponiéndose a políticas como la despenalización del aborto y la educación sexual en las escuelas. Su figura cobró fuerza tras el estallido social de 2019, cuando se presentó como el líder capaz de restaurar el orden frente a las protestas que, según él, estaban vinculadas a la delincuencia.
La pandemia y el proceso de reforma constitucional en Chile le permitieron consolidarse como voz principal de la ultraderecha. Kast fue uno de los mayores críticos de la Asamblea Constituyente de corte progresista y aprovechó el rechazo a la inmigración para ganar apoyo, argumentando que esta era la causa principal de la violencia urbana.
Aunque la propuesta constitucional impulsada por su partido fue rechazada en un plebiscito en 2022, Kast sigue movilizando a miles de seguidores en sus actos de campaña. Muchos lo ven como el continuador del legado de Pinochet y su hermano, y su ascenso refleja una polarización política que sigue marcando el futuro de Chile.
Con las elecciones a la vista, Kast se perfila como un candidato fuerte, pero también como una figura divisiva que podría profundizar las tensiones en un país que busca definir su rumbo político. ¿Logrará, finalmente, la "vencida" que tanto promete? El tiempo lo dirá.





