El conflicto en Medio Oriente podría desencadenar una nueva crisis económica global, alertó Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI). Durante su intervención en la conferencia "Asia en 2050″, celebrada en Bangkok, Georgieva advirtió que una escalada del enfrentamiento en la región presionaría los precios del petróleo, los mercados energéticos y la inflación en todo el mundo. Esto representaría un nuevo golpe para una economía mundial que ya enfrenta "conmociones cada vez más frecuentes e inesperadas".
Asia, el continente más dependiente de los suministros energéticos del estrecho de Ormuz, sería el más afectado. Esta vía estratégica, por donde transita el 20% del petróleo y gas natural licuado (GNL) mundial, es clave para países como China, India, Corea del Sur y Japón. Según datos de la Administración de Información Energética de EE. UU., entre el 84% y el 90% del crudo exportado por Ormuz tiene como destino Asia, al igual que el 83% del GNL.
A pesar de estos desafíos, Asia sigue siendo uno de los principales motores de la economía global, generando dos tercios del crecimiento mundial y concentrando el 40% del comercio internacional. Georgieva destacó que el futuro económico global está intrínsecamente ligado al desempeño de esta región. Sin embargo, sostener este liderazgo requerirá superar importantes retos, como impulsar la productividad mediante el desarrollo de tecnologías como la inteligencia artificial (IA).
Países como Singapur ya lideran en preparación para la adopción de la IA, mientras que China y Corea del Sur están a la vanguardia en su desarrollo e implementación. India, por su parte, está trabajando para democratizar el acceso a esta tecnología, naciones como Indonesia, Malasia y Tailandia avanzan en su aplicación en sectores comerciales.
En un escenario global marcado por la incertidumbre, Georgieva enfatizó la necesidad de fortalecer la resiliencia económica. El mundo, afirmó, enfrenta una "nueva normalidad" donde los riesgos geopolíticos y energéticos podrían reconfigurar el panorama económico en los próximos años. Asia, como epicentro de estas tensiones, tendrá un papel crucial en determinar el rumbo de la economía global.





