Israel y Hezbolá intercambian fuego mientras EE.UU. intenta mediar un alto al fuego
Israel y el grupo militante libanés Hezbolá intensificaron este martes sus ataques cruzados, justo cuando delegados de ambos bandos se reunían en Washington para negociar un posible cese de las hostilidades. Las tensiones escalan mientras Estados Unidos acusa a Hezbolá, respaldado por Irán, de ser el "único obstáculo" para la paz.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que las conversaciones —la cuarta ronda desde que comenzó la guerra hace tres meses— chocan con la negativa de Hezbolá a deponer las armas. Sin embargo, ni Rubio ni los representantes de Israel y Líbano (países sin relaciones diplomáticas) hicieron declaraciones tras la reunión en el Departamento de Estado.
El presidente Donald Trump aseguró que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prometió no enviar tropas a Beirut y que Hezbolá cesaría sus ataques. Pero horas después, Netanyahu amenazó con bombardear objetivos "terroristas" en la capital libanesa si las provocaciones continuaban. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, respaldó esa postura, alegando que Washington la "validó".
Violencia en terreno
El ejército israelí atacó una veintena de localidades en el sur de Líbano, mientras Hezbolá reivindicó nuevos ataques contra soldados israelíes en la zona ocupada. Netanyahu advirtió que su objetivo es "aplastar" al grupo para proteger el norte de Israel, donde avanza su ofensiva más profunda en casi tres décadas.
En Beirut, el suburbio sur —bastión de Hezbolá— amaneció con comercios cerrados y drones sobrevolando la zona. Mientras, en Tiro, un hospital bombardeado el lunes reabrió sus puertas entre escombros. "Es un mensaje de vida", dijo un médico al cargar a un recién nacido. Cerca de Sidón, rescatistas recuperaron los cuerpos de seis miembros de una familia, incluidos dos niños, tras un ataque israelí.
Irán, el gran protagonista
Rubio vinculó directamente a Teherán con el conflicto: "Sin Irán, no existiría Hezbolá". Aunque EE.UU. insiste en separar las negociaciones con Líbano de las que mantiene con Irán, este último rechaza tal distinción. Trump, por su parte, negó que el diálogo con Teherán esté roto, pese a informes de que Irán lo suspendió por la ofensiva israelí.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, defendió las negociaciones como "la opción menos costosa" para su país. Según fuentes cercanas al Parlamento libanés, un alto el fuego general sería garantizado por el presidente Nabih Berri, intermediario clave con Hezbolá. Pero el grupo ya advirtió: no aceptará un cese al fuego "parcial" y responderá con más fuerza si Israel ataca Beirut.
La guerra, desatada el 28 de febrero tras bombardeos de EE.UU. e Israel contra Irán, ha dejado 3.468 muertos en Líbano y al menos 27 bajas israelíes. Con la región al borde de una escalada mayor, la diplomacia juega contra el tiempo.





