El único paso fronterizo entre la Franja de Gaza y Egipto, el cruce de Rafah, ha reabierto tras casi dos años de cierre, permitiendo movimientos limitados de personas y esperanza para los gazatíes. Este lunes, unas 50 personas podrán regresar a Gaza y otras 150 saldrán diariamente, tras la autorización de las autoridades israelíes. La clausura del paso en mayo de 2024 agravó la crisis humanitaria en el enclave, dejando aislados a sus dos millones de habitantes y bloqueando la entrada de ayuda esencial. Durante el cierre, miles de gazatíes murieron por hambre y falta de atención médica.
El cruce de Rafah, situado en el sur de Gaza y que conecta con la península del Sinaí, es crucial para la entrada de ayuda humanitaria y la salida de personas. Desde su cierre, Gaza ha enfrentado una grave hambruna y la muerte de decenas de miles de personas, convirtiéndose en una ratonera bajo el control israelí. Aunque otros cinco pasos fronterizos existen, incluidos Erez y Kerem Shalom, la mayoría han estado inoperativos durante años. La presión internacional, especialmente de Estados Unidos, fue clave para lograr la reapertura parcial de Rafah.
El cruce de Rafah fue tomado por Israel en mayo de 2024 bajo el argumento de que Hamas lo usaba con fines terroristas. Tras su captura, las tropas israelíes destruyeron gran parte de su infraestructura y atacaron la ciudad de Rafah, hogar de 1,4 millones de desplazados. Este paso fronterizo tuvo una historia turbulenta, cerrado por largos periodos desde el secuestro del soldado israelí Gilad Shalit en 2006. Tras la Primavera Árabe en Egipto, el cruce fue reabierto en 2011, pero desde el golpe de Estado de Abdelfatá al Sisi en 2013 ha estado sujeto a cierres arbitrarios.
Actualmente, la Autoridad Palestina y observadores de la Unión Europea supervisan la reapertura. Los gazatíes deben someterse a un largo proceso burocrático y obtener la aprobación de autoridades egipcias e israelíes para cruzar. Aunque miles han escapado de Gaza durante la guerra, muchos desean regresar a pesar de la devastación. Sin embargo, la mayoría encuentra hogares destruidos, familias desaparecidas y oportunidades laborales inexistentes.
La reapertura de Rafah también es vital para los heridos y enfermos que necesitan atención médica urgente en el extranjero. Según datos de la Autoridad Palestina, más de 71.400 palestinos han muerto desde el inicio de la ofensiva militar israelí, con otros 171.483 heridos. El personal médico ha denunciado que al menos 1.268 personas murieron esperando traslados médicos mientras el cruce estaba cerrado. Las condiciones siguen siendo críticas, especialmente para pacientes con insuficiencia renal, de los cuales el 50% ha fallecido debido al asedio.
La reapertura de Rafah ofrece un respiro temporal, pero la situación en Gaza sigue siendo desesperada. Aunque permite el movimiento limitado de personas y ayuda, la reconstrucción del enclave y el restablecimiento de la normalidad parecen lejanos. Los gazatíes enfrentan un futuro incierto en medio de una crisis humanitaria que continúa agravándose.





