Israel lanzó un "ataque preventivo" contra territorio iraní este sábado 28 de febrero, en medio de una creciente tensión en Oriente Medio. El Ministerio de Defensa de Israel confirmó la operación, que tuvo como objetivo "eliminar amenazas inminentes" para su seguridad, según informaron fuentes oficiales. El ataque incluyó bombardeos sorpresa en las cercanías de Teherán, provocando la activación de alarmas antimisiles en Israel ante el temor de una respuesta inmediata de Irán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respaldó la acción militar en un video publicado en redes sociales, donde afirmó que Washington había iniciado "importantes operaciones de combate" en Irán. Trump acusó a Teherán de seguir desarrollando su programa nuclear y advirtió que el país podría estar planeando misiles capaces de alcanzar territorio estadounidense. Además, instó al pueblo iraní a "tomar el control de su gobierno" y reconoció que podrían haber bajas estadounidenses como consecuencia del conflicto.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, justificó el ataque como una medida para "eliminar una amenaza existencial" planteada por Irán. Netanyahu aseguró que la operación conjunta busca crear condiciones para que el pueblo iraní "tome las riendas de su destino". Sin embargo, no se especificó si el ataque tuvo éxito en sus objetivos estratégicos.
Las explosiones en Teherán se produjeron cerca de la oficina del ayatolá Ali Jamenei, líder supremo de Irán, cuyo paradero actual es desconocido. Las autoridades iraníes cortaron los accesos por carretera al complejo de Jamenei y cerraron el espacio aéreo del país. Además, se registraron interrupciones en los servicios de telefonía móvil. Horas después del ataque, varias explosiones también sacudieron el norte de Israel, donde se intentó interceptar misiles iraníes. No se reportaron víctimas en ninguno de los incidentes.
El conflicto ocurre en un momento de extrema fragilidad diplomática, con Estados Unidos desplegando una importante flota militar en la región para presionar a Irán a negociar sobre su programa nuclear. Teherán ha negado que esté enriqueciendo uranio desde junio, pero ha impedido que inspectores internacionales accedan a las instalaciones nucleares bombardeadas por Estados Unidos en un conflicto anterior. Fotos satelitales sugieren que Irán está evaluando y posiblemente recuperando material en esas áreas.
Irán ha mantenido un límite autoimpuesto en su programa de misiles balísticos, con un alcance máximo de 2,000 kilómetros, lo que pone a todo Oriente Medio y parte de Europa oriental dentro de su alcance. Sin embargo, no hay evidencia pública de que el país esté buscando desarrollar misiles balísticos intercontinentales, aunque Estados Unidos ha criticado su programa espacial como una posible puerta hacia esa capacidad.
El ataque aumenta el riesgo de una escalada militar en la región, con países como Jordania también activando sus sistemas de defensa. Mientras tanto, hospitales en Israel han implementado protocolos de emergencia, trasladando pacientes y cirugías a instalaciones subterráneas ante la posibilidad de nuevos ataques.
El gobierno de Trump espera utilizar esta situación para alcanzar un acuerdo que restrinja el programa nuclear iraní, mientras Teherán enfrenta crecientes protestas internas. Irán, por su parte, insiste en su derecho a enriquecer uranio y se niega a discutir otros temas, como su apoyo a grupos armados en la región. La tensión continúa, con el mundo observando de cerca los posibles desenlaces de esta crisis.




