Israel construye un mega tribunal para juzgar a cientos de milicianos de Hamás por el ataque del 7-O
El gobierno israelí ha comenzado a construir un enorme complejo judicial cerca de Jerusalén para llevar a cabo el juicio más grande de su historia: el de entre 200 y 400 milicianos de Hamás capturados tras el brutal ataque del 7 de octubre de 2023, que dejó más de 1.200 muertos. El tribunal, que costará millones de dólares, estará listo en 2028 y contará con nueve salas capaces de albergar hasta 15 procesos simultáneos.
Un juicio "histórico" con trasfondo político
El Parlamento israelí (Knesset) aprobó en mayo una ley especial para crear este tribunal militar, comparado por algunos con el juicio al nazi Adolf Eichmann en 1961. Según expertos, el objetivo no es solo juzgar a los implicados, sino también "sanar" el trauma nacional tras el ataque, cuando Hamás asesinó a civiles y tomó rehenes, algunos aún liberados meses después.
Sin embargo, el proceso enfrenta críticas. La Defensoría Pública israelí se negó a representar a los acusados, por lo que probablemente serán abogados palestinos o árabe-israelíes quienes los defiendan. Además, organizaciones de derechos humanos denuncian que los detenidos han sufrido torturas y condiciones inhumanas en una prisión subterránea donde no ven la luz del sol.
¿Juicio justo o "espectáculo de venganza"?
Uno de los puntos más polémicos es que transmitirán en vivo partes clave del juicio, algo inusual en Israel. Aunque el gobierno defiende la transparencia, expertos como Ya’ara Mordecai, exabogada del Ministerio de Justicia israelí, advierten: "Podría convertirse en un ritual de venganza más que en un proceso justo".
Otro riesgo es la posible aplicación de la pena de muerte, algo que Israel no usa desde 1962. "Sería un error y dañaría la legitimidad del juicio", afirma Mordecai. Mientras, el primer ministro Benjamin Netanyahu busca usar el proceso para desviar las críticas por los fallos de seguridad que permitieron el ataque.
Con 17 terabytes de pruebas —incluyendo videos grabados por los propios terroristas—, el juicio promete ser un punto de inflexión en el conflicto entre Israel y Hamás. Pero para muchos, la justicia debe evitar convertirse en otra guerra.

