El Ejército de Israel lanzó este 26 de mayo un ataque dirigido contra objetivos de Hezbollah en Beirut, en la primera incursión militar en la capital libanesa desde hace tres semanas. Este bombardeo se produce pese al alto el fuego acordado en abril, lo que aumenta las preocupaciones sobre el frágil proceso de paz entre ambos países. Según informes locales, el ataque alcanzó un edificio residencial en el barrio de Chueifate, donde se cree que se encontraba un alto comandante del grupo terrorista.
Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron la operación, afirmando que el objetivo estaba vinculado a la estructura operativa de Hezbollah en la ciudad. El primer ministro Benjamin Netanyahu justificó la acción como respuesta a la escalada de violencia y al estancamiento de las negociaciones, que han dejado más de 3,200 muertos desde el inicio del conflicto en marzo.
Este ataque marca un giro significativo en la dinámica del enfrentamiento, ya que es el primero desde la entrada en vigor del alto el fuego. En las últimas semanas, los bombardeos de Israel se han concentrado en el sur del Líbano, donde se han evacuado a más de 800,000 personas tras declararse zona de combate toda el área al sur del río Zahrani. Esta región representa aproximadamente el 18% del territorio libanés.
Las cifras del Ministerio de Salud Pública de Líbano revelan un panorama desgarrador: desde mayo, el conflicto ha dejado 3,213 muertos y 9,737 heridos. Israel sostiene que sus acciones responden a las violaciones del acuerdo de alto el fuego por parte de Hezbollah, que ha lanzado repetidos ataques aéreos y de cohetes contra posiciones israelíes.
La situación se complica aún más al coincidir el ataque con la festividad musulmana de Aíd al Adha, lo que reaviva las tensiones en la región. La inminente reunión entre delegaciones militares de Israel y Líbano en el Pentágono será clave para determinar el futuro de las negociaciones. Mientras tanto, la crisis humanitaria en Líbano se agrava debido al desplazamiento masivo y la destrucción de infraestructuras civiles.
Una polémica propuesta del ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, ha generado indignación: sugirió demoler "cien edificios" en Beirut por cada dron de Hezbollah que ataque a militares israelíes, tras la muerte reciente de una soldado en combate. Las imágenes que circulan muestran edificios residenciales arrasados y enormes columnas de humo visibles a kilómetros de distancia.
En la última semana, Israel afirma haber bombardeado más de 550 objetivos de Hezbollah en territorio libanés, incluyendo centros de mando y estaciones de control. Este conflicto se enmarca en un escenario regional complejo, marcado por tensiones entre Irán y Estados Unidos, y la intervención de actores internacionales en el Líbano. La escalada militar amenaza con prolongar una crisis ya devastadora para ambos países y para la estabilidad de Oriente Medio.





