El ejército israelí avanzó este sábado más allá del río Litani en el sur del Líbano, en una escalada militar que ha desatado una violenta respuesta del grupo Hezbolá y ha puesto en alerta a la región. Esta incursión, realizada pese a un acuerdo de tregua vigente, incluyó operaciones terrestres y aéreas, y ha dejado al menos dos soldados libaneses gravemente heridos y tres posibles fallecidos tras un ataque con dron.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, justificó el avance como una medida defensiva para asegurar zonas estratégicas cercanas a la frontera. Mientras tanto, Hezbolá respondió con una serie de lanzamientos de cohetes hacia el norte de Israel, específicamente contra la localidad de Kiryat Shmona. Las Fuerzas de Defensa de Israel interceptaron la mayoría de los proyectiles, aunque uno impactó en terreno abierto sin causar daños personales.
La violencia ha obligado a las autoridades libanesas a ordenar la evacuación inmediata de 13 aldeas en el sur del país, desplazando a civiles hacia áreas más seguras al norte del río Zahrani. En territorio israelí, las comunidades fronterizas permanecen en estado de alerta máxima, con medidas de emergencia reforzadas ante el riesgo de nuevos ataques.
Esta nueva escalada de tensiones ocurre en un contexto diplomático delicado, especialmente entre Estados Unidos e Irán. Washington ha respaldado públicamente la postura de Israel, mientras que Teherán ha condicionado cualquier acuerdo de paz a un cese definitivo de las hostilidades. Las acciones militares en curso podrían complicar aún más los esfuerzos internacionales para estabilizar la región.
La situación en el Líbano e Israel sigue siendo volátil, con posibles repercusiones para la seguridad regional y las relaciones entre las potencias involucradas.





