Irán: siete décadas de autoritarismo entre el sah y la teocracia ayatolá

Irán: siete décadas de autoritarismo entre el sah y la teocracia ayatolá

Irán: 70 años entre dictaduras y la sombra de Occidente

Irán lleva más de siete décadas atrapado entre dos regímenes opuestos pero igualmente autoritarios: la dictadura laica del sah y la teocracia de los ayatolás. Ambos han borrado cualquier rastro de oposición democrática, dejando a los iraníes sin alternativas políticas reales.

Todo empezó en 1953, cuando la CIA y el MI6 británico orquestaron un golpe de Estado contra el primer ministro Mohamed Mosadeq, el último líder electo del país. Su "crimen": nacionalizar el petróleo, hasta entonces controlado por la Anglo-Iranian Oil Company. El golpe, llamado Operación Ajax, fue dirigido por Kermit Roosevelt, nieto del expresidente estadounidense Theodore Roosevelt. La CIA solo admitió su participación en 2023, pero los iraníes nunca lo olvidaron.

El sah Mohamed Reza Pahlavi, instalado en el poder con apoyo occidental, gobernó con mano de hierro. Su alianza con EE.UU. e Israel lo convirtió en un dictador opulento mientras su pueblo sufría. La temida policía secreta SAVAK llenó las cárceles de disidentes, y el despilfarro del régimen llegó a su cúspide en 1971, con los fastuosos festejos por los 2.500 años del Imperio Persa. "Tengo una misión divina", declaró el monarca, poco antes de ser derrocado.

En 1979, la revolución islámica llevó al poder al ayatolá Ruholá Jomeini, cambiando una dictadura por otra. Los izquierdistas y demócratas que apoyaron la revolución fueron traicionados y perseguidos. Hoy, el poder real lo ejerce el guía supremo Alí Jamenei, de 86 años, respaldado por los Guardianes de la Revolución y la brutal milicia Basij.

A pesar de las recientes protestas, la mayor amenaza interna hasta ahora, el régimen sigue en pie. Pero no está intacto: las sanciones por su programa nuclear, la muerte de altos mandos como Qasem Soleimani (asesinado por EE.UU. en 2020) y el debilitamiento de aliados como Hamás o Hezbolá lo han dejado vulnerable.

Mientras tanto, China emerge como su salvavidas: es su principal socio comercial y su mediador en la región. En 2024, Irán ingresó en los BRICS, el grupo de potencias emergentes que desafía a Occidente. Un movimiento que preocupa a Washington y redefine el tablero geopolítico.

Irán sigue atrapado entre su pasado turbulento y un futuro incierto, con su pueblo pagando el precio de décadas de autoritarismo y juegos de poder globales.

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