La propaganda de guerra ha evolucionado drásticamente desde los icónicos carteles de la Segunda Guerra Mundial, como el famoso "We Can Do It!", diseñado en 1943 para motivar a las trabajadoras estadounidenses. Hoy, los mensajes bélicos se dirigen a audiencias globales, se producen con inteligencia artificial y se disfrazan con formatos que van desde dibujos animados hasta memes virales, según expertos y analistas internacionales.
El conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán, iniciado el pasado 28 de febrero, ha marcado un hito en esta transformación. Las redes sociales se han inundado de videos que relatan los principales episodios de la tensión, con un nivel de viralidad nunca antes visto. Curiosamente, aquellos que apoyan a la resistencia iraní están liderando esta batalla digital.
Irán, un actor tradicionalmente menor en el ámbito de la propaganda, ha logrado adaptarse a los nuevos ecosistemas digitales con una estrategia innovadora. Utilizando personajes de Lego, música rap y animaciones estilo manga, sus mensajes evaden la censura de las plataformas y llegan a millones de usuarios. "Estos formatos, aparentemente divertidos, penetran en nuestras barreras mentales para transmitir la narrativa del régimen", explica Daniel Iriarte, periodista especializado en seguridad global.
Uno de los ejemplos más llamativos es el trabajo de Explosive Media, una productora contratada por el gobierno iraní. Aunque su cuenta de YouTube fue clausurada, sus videos siguen circulando en otras redes sociales. En uno de ellos, destacan la decisión de España de no participar en el conflicto, resaltando cómo el país prohibió el uso de su espacio aéreo y bases militares para ataques contra Irán.
Pero no solo el gobierno iraní está detrás de esta oleada de propaganda ciudadana. Creadores independientes, como Kutub, un kuwaití de 33 años, han generado videos que fusionan elementos culturales populares, como el anime japonés, con narrativas sobre el conflicto. Sus cortometrajes, subtitulados en árabe e inglés, han acumulado millones de reproducciones.
La propaganda estadounidense también ha entrado en esta nueva era, aunque con menos éxito. La Casa Blanca ha publicado montajes que combinan videojuegos de Nintendo con imágenes reales de explosiones en Irán, generando críticas por trivializar una guerra que ya ha dejado 15 soldados estadounidenses muertos y más de 500 heridos.
La respuesta iraní ha sido igualmente ingeniosa. Las embajadas del país han utilizado el humor y referencias culturales para desarmar las amenazas de Estados Unidos. En Zimbabue, por ejemplo, se burlaron del ultimátum de Trump para destruir infraestructuras iraníes alegando que "las ocho de la tarde no les venía bien".
Expertos como Iriarte señalan que, al bloquear internet en su territorio, Irán ha dirigido toda su guerra cognitiva hacia Occidente, mientras Estados Unidos intenta aumentar el apoyo interno a sus acciones bélicas. Sin embargo, la estrategia estadounidense está siendo ineficaz, calificándose como una "campaña hueca" al no alcanzar sus objetivos estratégicos.
En definitiva, esta nueva era de la propaganda bélica, dominada por la inteligencia artificial y los contenidos virales, está transformando la manera en que los conflictos se comunican al mundo, desdibujando la línea entre información y manipulación.





