Irán e Israel intercambian ataques en instalaciones nucleares en una peligrosa escalada del conflicto
Irán acusó este sábado a Estados Unidos e Israel de bombardear su planta de enriquecimiento de uranio en Natanz, un complejo clave para su programa nuclear. Horas después, en represalia, Teherán lanzó un misil contra Dimona, ciudad israelí donde se ubica una instalación nuclear estratégica, dejando 47 heridos.
La Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) confirmó que no hubo fugas radiactivas en Natanz tras el ataque, pero el incidente marca un nuevo capítulo en la guerra que estalló el 28 de febrero. Esta no es la primera vez que Natanz es blanco: en junio de 2025, bombardeos israelíes y estadounidenses destruyeron gran parte de sus instalaciones subterráneas, donde operaban centrifugadoras para enriquecer uranio.
La OMS advierte: "La guerra entra en fase crítica"
La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó este domingo que los ataques a instalaciones nucleares representan una "amenaza grave para la salud pública". Su director, Tedros Adhanom, urgió a ambas partes a evitar acciones que puedan desencadenar un desastre radiactivo. Expertos temen que un impacto directo en Natanz o Dimona libere materiales tóxicos como uranio hexafluoruro, peligroso si es inhalado.
Dimona y Natanz: símbolos de poder y objetivos estratégicos
Natanz es el corazón del polémico programa nuclear iraní. Allí, Teherán enriquecía uranio al 60%, cerca del nivel necesario para fabricar armas atómicas. Israel, que nunca ha admitido tener bombas nucleares pero presume de ellas como disuasión, considera la planta una amenaza existencial.
Dimona, por su parte, alberga el Centro de Investigación Nuclear Shimon Peres, vinculado durante décadas al arsenal atómico israelí. Aunque oficialmente es un reactor "civil", analistas internacionales estiman que allí se producen hasta 80 cabezas nucleares.
Análisis: "Mensajes de fuerza en una guerra sin salida"
Francesco Tucci, experto en relaciones internacionales, explica que ambos ataques son "mensajes recíprocos" para demostrar capacidad destructiva. "Golpear estas instalaciones no solo degrada infraestructura, sino que impacta psicológicamente", señaló. Sin embargo, advierte que la escalada complica cualquier negociación, especialmente tras rumores de mediación fallida de Donald Trump.
Mientras, la población civil paga el precio. En Dimona, imágenes muestran barrios residenciales destruidos por el misil iraní. En Irán, denuncian contaminación por ataques previos a depósitos de combustible. La OMS insiste: sin tregua, el riesgo de una catástrofe humanitaria o ambiental crece cada día.
El fantasma nuclear se cierne sobre Medio Oriente
Con ambos países golpeando blancos sensibles y sin diálogo a la vista, la comunidad internacional observa con alarma. Israel e Irán acumulan décadas de tensiones, pero nunca habían llevado el conflicto a este nivel. La pregunta ahora es quién dará el siguiente paso… y cuánto daño colateral dejará.





