Irán lanzó un contundente ataque contra bases militares estadounidenses en Kuwait, Jordania y Baréin, en una escalada del conflicto en Medio Oriente que ha intensificado las tensiones en torno al estratégico estrecho de Ormuz. Este enfrentamiento se produce después de que Estados Unidos anunciara una nueva serie de bombardeos sobre territorio iraní, marcando un peligroso punto álgido en la ya compleja relación entre ambas naciones.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) confirmó este jueves que sus fuerzas atacaron 18 objetivos militares estadounidenses en respuesta a las operaciones ordenadas por Washington. Entre los blancos destruidos destacan las bases aéreas Sheikh Isa en Baréin, clave para las operaciones estadounidenses en la región. Según fuentes iraníes, estas acciones buscan «neutralizar amenazas» y proteger los intereses del país persa.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), por su parte, defendió sus bombardeos como una medida necesaria para proteger a sus fuerzas y garantizar la seguridad del comercio marítimo en la zona. Las tensiones se dispararon tras reportes de explosiones cerca del estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el transporte global de petróleo. Irán ha advertido que bloqueará el paso de cualquier embarcación, incluidos petroleros y buques mercantes, y asegura haber atacado dos barcos que intentaron cruzar ilegalmente el área.
Este nuevo episodio de hostilidades ocurre después de que Estados Unidos atacara instalaciones militares iraníes, incluyendo sistemas de defensa aérea y radares, el martes pasado. El estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo, se ha convertido en el epicentro de una crisis que amenaza con desestabilizar aún más una región ya convulsa. La escalada militar entre ambas potencias plantea serias preocupaciones para la seguridad global y el flujo del comercio energético internacional.






