La crisis en Medio Oriente alcanzó un nuevo nivel de tensión este martes tras el anuncio de la Guardia Revolucionaria de Irán de que comenzará a atacar a empresas estadounidenses en la región a partir del miércoles. La medida, difundida por medios vinculados al régimen iraní, es presentada como una represalia por ataques que Teherán atribuye a Estados Unidos contra su territorio.
La amenaza aumenta la presión en un escenario ya complicado por el bloqueo en el estrecho de Ormuz, el alza en los precios del petróleo y el temor a una escalada del conflicto hacia objetivos comerciales. Según informes, las empresas estadounidenses con operaciones en Medio Oriente, incluidas compañías tecnológicas, de transporte y financieras, están ahora en la mira de Irán. El impacto podría extenderse más allá de ataques físicos, afectando cadenas logísticas, energéticas y tecnológicas.
Entre las empresas mencionadas por fuentes iraníes se encuentran gigantes globales como HP, Intel, Microsoft, Apple, Google, Boeing, Tesla y JP Morgan. La agencia Tasnim, cercana al gobierno iraní, advirtió que “las empresas que participen activamente en operaciones serán objeto de respuesta por cada asesinato dirigido”.
La escalada ha comenzado a generar incertidumbre en los mercados internacionales, con reportes de movimientos bursátiles sensibles tras el anuncio. El conflicto entre Washington y Teherán no solo pone en riesgo la estabilidad regional, sino que también podría tener repercusiones globales en sectores clave de la economía mundial. La situación sigue siendo tensa, con el temor de que el enfrentamiento pueda tomar un rumbo aún más peligroso.





