El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, enfrenta acusaciones de crímenes de guerra tras revelarse detalles sobre un ataque militar en el que murieron dos supervivientes de una embarcación relacionada con el narcotráfico. A pesar de las críticas, Hegseth recibió apoyo clave de altos mandos militares y congresistas republicanos, lo que le permitió mantenerse en su cargo. El caso ha reavivado la división política en Washington, con demócratas exigiendo responsabilidad y republicanos defendiendo las acciones como legales y necesarias.
El escándalo estalló tras la publicación de un artículo en The Washington Post, que afirmaba que Hegseth había dado una orden verbal para “matar a todos” los ocupantes de barcos sospechosos de narcotráfico. Sin embargo, el almirante Frank Bradley, quien dirigía la operación, negó que Hegseth hubiera dado esa orden específica. Durante una sesión a puerta cerrada con congresistas, Bradley presentó videos del ataque, que ocurrió el pasado 2 de septiembre. Los videos muestran cómo cuatro misiles hundieron una lancha y mataron a sus 11 ocupantes, incluidos dos supervivientes que se aferraban a los restos del bote.
Mientras algunos demócratas expresaron consternación por lo que vieron, republicanos como el senador Tom Cotton defendieron el uso de fuerza, calificándolo como “totalmente legal y necesario”. La controversia se enmarca en una campaña militar más amplia contra narcotraficantes, designados como grupos terroristas por la Administración Trump. Hasta ahora, esta campaña ha resultado en el hundimiento de 21 embarcaciones y la muerte de 83 civiles.
El caso se suma a otro escándalo conocido como “Signalgate”, en el que Hegseth utilizó una aplicación de mensajería comercial para compartir información sensible sobre un ataque en Yemen. Un informe reciente del Pentágono concluyó que el secretario de Defensa puso en peligro a tropas estadounidenses al violar protocolos de seguridad. Sin embargo, Hegseth se defendió afirmando que el informe lo exoneraba completamente, una postura respaldada por congresistas republicanos.
A pesar de las críticas, Hegseth sigue contando con el apoyo del presidente Trump y de los líderes republicanos. Mientras los demócratas reclaman responsabilidad, el secretario de Defensa ha demostrado una habilidad notable para evitar el impacto de escándalos que podrían haber derribado a otros funcionarios. Por ahora, parece que Hegseth seguirá manteniendo su posición al frente del Pentágono.





