Haití bajo el terror: pandillas armadas controlan la capital mientras la población sufre
Puerto Príncipe, Haití, es una ciudad sitiada. La coalición de pandillas Viv Ansanm ("vivir juntos") domina gran parte de la capital, sumiendo a sus habitantes en un infierno de violencia, extorsiones y secuestros. Las instituciones estatales están colapsadas, las escuelas y hospitales cerrados, y más de 1,4 millones de personas han sido desplazadas por el caos.
Víctimas y verdugos
Carole, madre de dos hijos, lo perdió todo cuando una pandilla incendió su casa. Ahora vive en un campo de desplazados, rodeada de miseria. En el otro extremo, un exdetenido arbitrariamente relata cómo se unió a las bandas armadas: "El Estado nos falló", dice. Ambos reflejan el drama de un país donde la ley la imponen los criminales.
Fracaso internacional
Una misión policial liderada por Kenia intenta frenar la anarquía, pero los combates no cesan. El sistema sanitario está al borde del colapso, y la ayuda humanitaria llega bajo riesgo de ataques. Haití, históricamente golpeado por crisis políticas y desastres naturales, enfrenta ahora su peor pesadilla: un Estado fallido donde nadie está a salvo.
El mundo mira mientras Haití se hunde. La pregunta es clara: ¿quién podrá detener esta espiral de violencia?





