Crisis del queroseno impulsa el combustible sostenible de aviación como alternativa estratégica
La guerra en Oriente Medio ha desatado una crisis global en el suministro de queroseno, obligando al sector aéreo a acelerar la adopción del Combustible Sostenible de Aviación (SAF). Este biocarburante, inicialmente promovido para reducir emisiones, se perfila ahora como solución urgente ante la escasez y los precios disparados del combustible tradicional.
La Comisión Europea advirtió que el conflicto ha interrumpido rutas marítimas y aéreas, encareciendo los fletes y generando desabastecimiento en aeropuertos clave. Aunque el SAF no reemplazará de inmediato al Jet A-1, su producción local en Europa reduce la dependencia de mercados inestables. La UE exige que el 2% del combustible usado en aviación sea SAF para 2025, con metas del 70% para 2050.
España en ventaja
El país produce el 80% del queroseno que consume, gracias a sus ocho refinerías. Sin embargo, asociaciones como ALA (Airlines for Europe) piden acelerar la transición: "El SAF es una oportunidad para reforzar nuestra autonomía energética", destacan. Iberia y el grupo IAG ya han utilizado más de 162.000 toneladas de SAF en 2024, mientras Repsol y otras energéticas escalan su producción.
Obstáculos: precio y escala
Antes del conflicto, el SAF costaba hasta cuatro veces más que el queroseno convencional. Aunque la subida de precios ha acortado esa brecha, su producción global sigue siendo limitada: solo 2,4 millones de toneladas en 2026, frente a la demanda anual de la aviación. Además, la tecnología para fabricarlo a gran escala aún está en fase piloto.
La industria apuesta por este combustible no solo por ecología, sino por seguridad estratégica. Mientras la guerra tensiona el suministro, Europa busca evitar colapsos en temporada alta turística con medidas como flexibilizar normas de repostaje y promover inversiones en SAF. España, con su potencial en biomasa e hidrógeno renovable, podría liderar esta transición… si logra escalar la producción a tiempo.





