La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel cumple su primera semana tras expandirse más allá de Oriente Medio, alcanzando a Chipre, Turquía y Sri Lanka, y desatando una crisis internacional que amenaza con escalar aún más. El conflicto, que ya ha dejado más de 1.230 muertos en Irán, se desarrolla en dos frentes: aéreo y naval, con bombardeos masivos, ataques con drones y el hundimiento de un buque iraní.
El conflicto estalló el pasado sábado 28 de febrero de 2026 con un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel sobre varias ciudades iraníes, incluida Teherán, donde murió el ayatolá Alí Jameneí, líder supremo de Irán. Desde entonces, las fuerzas estadounidenses e israelíes han realizado más de 2.500 ataques, destruyendo el 80% de los sistemas de defensa aérea iraníes. Irán ha respondido con 21 oleadas de misiles y drones contra Israel y objetivos estadounidenses en países como Arabia Saudí, Siria y Qatar, extendiendo el conflicto por toda la región.
El principal aliado de Irán, la milicia libanesa Hezbolá, lanzó cohetes contra el norte de Israel, lo que provocó bombardeos israelíes sobre el Líbano, incluyendo Beirut. Al menos 77 personas han muerto en el país. Además, Turquía, miembro de la OTAN, derribó un misil balístico iraní que se dirigía hacia su territorio, mientras que un dron iraní impactó en una base militar británica en Chipre.
El frente naval se abrió cuando un submarino estadounidense hundió una fragata iraní frente a Sri Lanka, matando a un centenar de marineros. Este ataque marcó el primer uso de un torpedo por parte de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial.
Europa ha reforzado su presencia militar en Chipre, enviando aviones y barcos para proteger sus intereses. España participó con el envío de la fragata 'Cristóbal Colón', aunque el Gobierno insistió en su posición de "no a la guerra" y prohibió a Estados Unidos utilizar sus bases en Morón y Rota.
La guerra también ha sacudido la economía global. El precio del petróleo alcanzó su nivel más alto en dos años, afectando a las bolsas europeas y mundiales. El gas natural licuado también subió, y los expertos advierten de un aumento en los precios de la energía. Irán cerró el estratégico estrecho de Ormuz, bloqueando el paso de alrededor del 20% del petróleo mundial y dejando atrapados a más de 3.000 barcos. Países como China y Tailandia, altamente dependientes del petróleo de Oriente Próximo, han detenido sus exportaciones de productos petroleros para mitigar el impacto.
Estados Unidos no descarta enviar más tropas a la región para una posible ofensiva terrestre contra Irán, lo que podría intensificar aún más el conflicto. La incertidumbre sobre la duración de la guerra continúa alimentando tensiones en el escenario internacional, con consecuencias impredecibles para la estabilidad global.





