El gobierno español ha eliminado este martes las barreras físicas en la frontera de Gibraltar, un hito histórico que marca el inicio de un nuevo acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido para integrar el territorio británico en el espacio Schengen y la unión aduanera. Cientos de personas celebraron en el puesto fronterizo, conocido como "la Verja", la eliminación de los controles de pasaportes, un cambio que facilitará el flujo de personas y mercancías entre ambos territorios.
El presidente español, Pedro Sánchez, estuvo presente en el acto simbólico de demolición de las barreras, destacando los beneficios económicos y laborales del acuerdo para los trabajadores transfronterizos. Sin embargo, el Partido Popular (PP) ha criticado duramente el tratado, al que consideran "una doble trampa" del Ejecutivo español por no someterlo a debate parlamentario. Según el PP, este acuerdo otorga al Reino Unido y Gibraltar "un régimen más favorable" que el que tenían cuando el Reino Unido era miembro de la UE, dilapidando así la ventaja negociadora que España había ganado tras el Brexit.
El acuerdo, negociado desde 2021 y que entró en vigor este 15 de julio, ha sido especialmente polémico por la presencia de la base militar británica en Gibraltar. El PP ha denunciado que España está aceptando una instalación militar en lo que considera "un espacio ilegalmente ocupado", donde se reparan submarinos nucleares y se gestionan misiles de fragatas británicas sin controles migratorios de la UE.
A pesar de las críticas, el tratado introduce por primera vez un impuesto similar al IVA en Gibraltar, comenzando con un tipo del 15% y aumentando gradualmente hasta alcanzar el mínimo requerido por la UE. Sin embargo, el PP ha cuestionado la falta de detalles sobre inversiones o programas específicos para promover la "prosperidad compartida" en la región.
El acuerdo entrará en vigor de forma provisional hasta su ratificación por el Parlamento Europeo, prevista para diciembre. Mientras tanto, el PP no ha aclarado cuál será su posición en la votación, dejando abierto el debate sobre el futuro de las relaciones entre España y Gibraltar. Este acuerdo marca un punto crucial en la historia de ambos territorios, pero también abre un nuevo capítulo de disputas políticas internas.

