El general Ahmad Vahidi, uno de los líderes militares más poderosos de Irán y prófugo por su presunta implicación en el atentado a la AMIA en 1994, reapareció públicamente tras casi cinco meses oculto. Su aparición tuvo lugar durante los preparativos para el funeral del ex líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, fallecido recientemente. Vahidi, quien dirige la paramilitar Guardia Revolucionaria de Irán, fue captado en fotografías oficiales asistiendo a una reunión sobre el sepelio y sentado junto al ataúd del líder religioso.
El funeral se celebró en un servicio íntimo cerca de la residencia de Khamenei en el centro de Teherán, marcando un momento solemne para la teocracia iraní. Vahidi, buscado internacionalmente por su presunta participación en el ataque que dejó 85 muertos en Buenos Aires, es considerado una figura clave dentro del régimen iraní. Se cree que forma parte de un reducido grupo que mantiene contacto directo con el nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Khamenei, quien actualmente permanece oculto tras resultar herido durante los ataques israelíes a finales de febrero.
La aparición de Vahidi coincide con el 32° aniversario del atentado a la AMIA, un hecho que sigue siendo un punto de tensión en las relaciones entre Irán y Argentina. Su regreso a la escena pública refleja la importancia estratégica que tiene dentro del régimen iraní, especialmente en un momento de transición tras la muerte de Ali Khamenei. Esta situación podría tener repercusiones tanto en la política interna de Irán como en su relación con la comunidad internacional, especialmente en medio de las crecientes tensiones en la región.
La figura de Vahidi sigue siendo un símbolo controvertido tanto dentro como fuera de Irán, y su reaparición podría reavivar debates sobre la justicia y la responsabilidad en casos históricos de terrorismo a nivel mundial.





