LA HAMBRUNA SE CONVIERTE EN ARMA DE GUERRA: GAZA, SUDÁN Y UCRANIA SUFREN BLOQUEOS DE AYUDA
El hambre está siendo usada como arma de guerra en conflictos como Gaza, Sudán y Ucrania. Miles de personas huyen no solo de la violencia, sino de la falta de comida y agua debido al bloqueo de ayuda humanitaria.
Crisis en los campos de refugiados
En Sudán, tras la caída de El Fasher, miles han escapado a Tawila, donde enfrentan condiciones inhumanas. "Solo reciben 1,5 litros de agua al día y la comida es insuficiente", denuncia Lakachew Getnet Workineh, de ACNUR. La ayuda alimentaria apenas cubre el 40% de lo necesario.
En Gaza, aunque el alto el fuego de 2025 alivió algo la situación, 1,6 millones aún sufren hambre extrema. Más de 100.000 están en fase "catastrófica", según informes.
Efectos devastadores a largo plazo
El mayor peligro no son solo las muertes, sino la malnutrición crónica. "El retraso en el crecimiento afecta el desarrollo cognitivo y es irreversible", advierte Workineh. Los primeros 1.000 días de vida son clave, pero en zonas de guerra, la falta de alimentos condena a generaciones enteras.
Las madres son las más golpeadas. Proyectos como Mom, de ACNUR y la Fundación "la Caixa", buscan romper el ciclo. "Redujimos la desnutrición aguda del 24% al 10% al centrarnos en ellas", explica Ariadna Bardolet.
"Es un arma eficaz"
ONGs como Oxfam confirman que el bloqueo de ayuda es una táctica de guerra. "La gente huye de la violencia y cae en el hambre", dice Elise Nalbandian. En Sudán, zonas como El Fasher podrían entrar en fase de hambruna total, con un 30% de la población al borde de la muerte.
Conclusión: un ciclo sin fin
Mientras los conflictos continúen, el hambre seguirá como herramienta de control. "Tratamos a un niño, mejora, pero vuelve a recaer", lamenta Workineh. La solución requiere no solo comida, sino agua, saneamiento y apoyo emocional. Sin cambios profundos, la crisis no terminará.





