Las defensas antiaéreas ucranianas no lograron interceptar ningún misil ruso durante un nuevo bombardeo masivo contra Kiev y sus alrededores este miércoles, en un preocupante revés para el país en guerra. El ataque se produce días después de que el presidente Volodímir Zelenski advirtiera que Ucrania se ha quedado sin misiles interceptores para proteger sus cielos.
Fuentes militares confirmaron que las tropas de Vladímir Putin lanzaron una oleada de proyectiles contra la capital y la región circundante en las primeras horas de la mañana. Las alarmas antiaéreas sonaron durante horas, pero ninguna de las armas rusas fue derribada, según informaron autoridades locales.
El fracaso en la defensa aérea aumenta la presión sobre Occidente para acelerar el envío de sistemas de interceptación prometidos a Ucrania. Zelenski había alertado recientemente sobre la escasez crítica de municiones, especialmente de los misiles Patriot, vitales para frenar los ataques rusos.
Este último bombardeo marca un punto crítico en la guerra, ya que Moscú intensifica sus ofensivas contra infraestructuras civiles y energéticas. Las fuerzas ucranianas, que en meses anteriores lograban neutralizar gran parte de los misiles enemigos, ahora parecen incapaces de contener los ataques.
Expertos advierten que, sin refuerzos inmediatos, Ucrania podría enfrentar una temporada de invierno aún más vulnerable bajo el constante asedio aéreo ruso. La situación refuerza los llamados de Kiev a sus aliados para no reducir el apoyo militar en un momento decisivo del conflicto.

