El ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, rechazó hoy que el discurso conciliador del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, altere los planes de París para construir una Europa "fuerte e independiente". La firme declaración se produjo durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde ambos líderes debatieron el futuro de las relaciones transatlánticas.
Barrot admitió que el mensaje de Rubio fue "bien recibido", pero insistió en que Francia mantendrá su estrategia. "Lo hemos escuchado antes, con demócratas y republicanos. Nuestra prioridad es una Europa soberana", afirmó. El secretario de Estado estadounidense había asegurado horas antes que Washington no busca distanciarse del continente, sino "revitalizar" la alianza histórica entre ambos bloques.
Pese a los gestos de cooperación, el ministro galo dejó claro que los "discursos brillantes" no cambiarán su postura. Destacó, eso sí, el acuerdo en desafíos globales como el crimen organizado y el narcotráfico. "Algunos problemas no los resuelve un solo país, por poderoso que sea", subrayó.
El pulso entre la visión europeísta de Francia y el enfoque de EE.UU. refleja las tensiones en un mundo donde el orden tradicional se redefine. Múnich se convierte así en el escenario de una batalla diplomática que marcará el futuro de Occidente.





