ACUERDO UE-MERCOSUR EN AGONÍA: LULA EXPLOTA TRAS NUEVO RETRASO
La esperada firma del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur se ha vuelto a aplazar, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no ha ocultado su furia. "Si no lo hacemos ahora, Brasil no firmará más acuerdos mientras yo sea presidente", lanzó el mandatario en la cumbre celebrada en Foz do Iguaçu, ciudad brasileña en la triple frontera con Argentina y Paraguay.
El tratado, que llevaba 26 años en negociaciones, iba a sellarse este sábado. Pero todo se vino abajo tras una llamada entre Lula y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Según fuentes, Meloni pidió un mes más para convencer a los agricultores italianos, opuestos al pacto.
Horas después, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó el retraso. El viaje planeado de los líderes europeos a Brasil fue cancelado. En la cumbre, el ambiente era de frustración. "Es más favorable para ellos que para nosotros", criticó Lula, refiriéndose a las cláusulas que protegen a los productores europeos de carne y azúcar.
DIVISIONES EN EUROPA Y ROZES EN EL MERCOSUR
El bloque europeo está dividido. España y Alemania apoyan el acuerdo, pero Francia e Italia, presionadas por sus agricultores, lograron frenarlo. "No podemos sacrificar nuestra agricultura por un pacto sin terminar", advirtió el presidente francés, Emmanuel Macron.
Mientras, en el Mercosur, las tensiones entre Brasil y Argentina siguen creciendo. El presidente argentino, Javier Milei, quiere flexibilizar el bloque y acercarse a EE.UU., algo que choca con la visión de Lula. La semana pasada, un polémico mapa compartido por Milei, donde Brasil aparecía como una favela gigante, avivó la polémica.
¿SE FIRMARÁ EN ENERO?
A pesar del golpe, Brasil insiste en que el acuerdo no está muerto. Fuentes diplomáticas sugieren que podría firmarse en enero. Pero con Lula al borde del abandono y Europa dividida, el futuro del mayor pacto comercial del mundo pende de un hilo.
Una cosa es clara: la paciencia de Brasil se agotó. Y esta vez, Lula no está dispuesto a esperar más.





