El lado oscuro de Fidel Castro: asesinatos, mentiras y un legado de terror
A pocos días de cumplirse 100 años del nacimiento de Fidel Castro, resurgen las cifras escalofriantes de su régimen: 8.611 cubanos ejecutados, desaparecidos o muertos por causas políticas, según documentos de Archivo Cuba. Una cifra que supera en nueve veces a las víctimas de Fulgencio Batista y triplica las de Augusto Pinochet.
El hombre que se presentó como libertador contra la "tiranía sangrienta" de Batista terminó imponiendo un sistema aún más brutal. Fusilamientos masivos, hundimiento de embarcaciones con civiles y muertes en guerras extranjeras forman parte de su sangriento legado.
De pandillero a dictador
Antes de ser "el Comandante", Castro era un joven violento rechazado por su propio partido. Eddy Chibás, líder del Partido Ortodoxo, lo llamó "gángster" y trató de bloquear su ingreso. Pero su ambición no tenía límites: en 1951, instó a Batista a dar un golpe de Estado, sabiendo que no ganaría las elecciones. Tres años después, lideró el fallido asalto al cuartel Moncada, inspirado en tácticas nazis.
Tras tomar el poder en 1959, Castro desató una cacería contra opositores:
- 3.116 fusilamientos en paredones de fusilamiento.
- 1.200 ejecuciones extrajudiciales, especialmente durante la "Limpia del Escambray".
- 41 muertos, incluidos 10 niños, en el hundimiento del remolcador "13 de marzo" (1994), ordenado por el régimen.
Guerras innecesarias y muertes en el exilio
Miles de cubanos murieron intentando escapar: baleados por guardafronteras, ahogados en el mar o en mazmorras del régimen. Pero el capítulo más macabro fue Angola, donde Castro envió a 400.000 soldados a una guerra ajena. Oficialmente murieron 2.655, pero fuentes independientes elevan la cifra a más de 10.000.
Doble moral internacional
Mientras Pinochet fue condenado globalmente, Castro fue recibido como estadista. La izquierda latinoamericana ignoró sus crímenes y lo convirtió en icono revolucionario. Hoy, su régimen sigue en pie, heredado por su hermano Raúl y el actual presidente, Miguel Díaz-Canel.
A un siglo de su nacimiento, la pregunta sigue en el aire: ¿Cuándo se hará justicia por las víctimas?





