La extrema derecha francesa ha criticado duramente la operación de Estados Unidos en Venezuela, tachándola de amenaza a la soberanía de los Estados. Marine Le Pen, líder del partido Agrupación Nacional (RN), ha afirmado que la soberanía es "inviolable y sagrada", independientemente del tamaño o poder de un país. La polémica surge tras la intervención estadounidense y el procesamiento del presidente venezolano Nicolás Maduro.
Le Pen, que también dirige RN en la Asamblea francesa, reconoce que hay razones para criticar el gobierno de Maduro, al que califica de "comunista, oligárquico y autoritario". Sin embargo, insiste en que la soberanía de Venezuela no debería verse comprometida por acciones externas. "Renunciar hoy a ese principio sería aceptar nuestra propia servidumbre mañana", advirtió en una publicación en X (antes Twitter).
Jordan Bardella, presidente de RN, ha coincidido con Le Pen. Aunque ha admitido que el gobierno de Maduro ha sido objeto de críticas legítimas, Bardella considera que el derrocamiento de un gobierno por la fuerza agrava la inestabilidad política mundial. Además, ha aprovechado la ocasión para pedir al presidente francés Emmanuel Macron que refuerce la capacidad defensiva de Francia ante su vulnerabilidad geopolítica.
Ambos líderes han subrayado que el respeto al derecho internacional y a la soberanía de los Estados debe ser universal, no selectivo. La posición de la extrema derecha francesa refleja su preocupación por las consecuencias a largo plazo de estas intervenciones en un mundo cada vez más convulso.
En resumen, mientras Estados Unidos sigue adelante con su operación en Venezuela, la extrema derecha francesa alerta sobre los peligros de socavar la soberanía de los Estados, un principio que consideran fundamental para la estabilidad global.





