La actividad empresarial en la zona euro ha sufrido su mayor caída desde 2023, golpeada por el conflicto en Oriente Medio y el alza de los precios de la energía. Este escenario está poniendo a prueba la resistencia de la economía europea, que enfrenta una desaceleración marcada por la reducción de la producción y el deterioro del mercado laboral.
Según datos de S&P Global, el índice compuesto de gestores de compras (PMI) de la eurozona cayó a 47,5 puntos en mayo, situándose por debajo del umbral de 50, lo que indica una contracción de la actividad económica. El sector servicios ha sido el más afectado, mientras que la industria manufacturera logró sostenerse gracias al aumento de las reservas de materiales y productos.
La inflación sigue siendo un problema grave. Los costos de los insumos y las materias primas han registrado su mayor aumento en más de tres años, agravando las presiones económicas. En abril de 2026, la inflación en la zona euro se mantuvo en el 3%, por encima del objetivo del 2% establecido por el Banco Central Europeo (BCE). Este panorama complica las decisiones del BCE, que enfrenta el desafío de frenar la inflación sin ahogar el crecimiento económico.
El mercado laboral también está en crisis. Las empresas europeas han recortado empleos por quinto mes consecutivo, marcando la mayor pérdida de puestos de trabajo desde noviembre de 2020. Excluyendo el periodo de la pandemia, esta es la peor cifra desde agosto de 2013. El sector servicios, que había resistido hasta ahora, comenzó a reducir plantillas por primera vez desde principios de 2021, mientras que los despidos en la industria manufacturera continúan.
La confianza empresarial ha alcanzado su nivel más bajo en 32 meses, con perspectivas especialmente pesimistas en el sector servicios desde septiembre de 2022. Esta caída refleja la incertidumbre que domina el escenario económico europeo.
Ante este panorama, la Comisión Europea ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para la UE y la eurozona, tanto para este año como para el próximo. Los analistas anticipan que el BCE podría aumentar las tasas de interés en junio para intentar controlar la inflación, una medida que podría profundizar la desaceleración económica.
La combinación de factores externos, como el conflicto en Oriente Medio, y desafíos internos, como el aumento de los costos energéticos, está poniendo a prueba la estabilidad de la economía europea. En un contexto global cada vez más incierto, la recuperación de la eurozona parece estar más lejos que nunca.





