EE.UU. presiona a Venezuela con una demanda judicial que podría sacudir al chavismo
Estados Unidos ha lanzado una nueva ofensiva contra el régimen de Nicolás Maduro, exigiendo a Venezuela que colabore en la investigación de nueve altos funcionarios acusados de narcotráfico y lavado de dinero. La demanda, confirmada por fuentes cercanas al gobierno de Donald Trump, incluye acceso a documentos confidenciales y rastreo financiero de operaciones sospechosas.
La estrategia de Washington se divide en tres fases: primero, solicita que Caracas permita a funcionarios estadounidenses entrevistar testigos y revisar registros. Luego, busca supervisión directa en las pesquisas, aunque exige discreción al gobierno venezolano. La etapa final podría implicar la entrega de los investigados, aunque sin mencionar la palabra "extradición", prohibida por la Constitución venezolana.
Entre los señalados figuran el hijo de Maduro, Nicolás Maduro Guerra; el empresario Alex Saab —presunto testaferro del chavismo— y el exministro Tareck El Aissami, vinculado a la petrolera estatal PDVSA. También están en la mira el magnate Raúl Gorrín y el exjefe de inteligencia Pedro Luis Martín-Olivares.
Sorprendentemente, dos pesos pesados del chavismo —Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López— no aparecen en la lista. Según fuentes, Washington los considera menos prioritarios, aunque advirtió que su futuro en una posible transición dependerá de su cooperación.
El miércoles, el jefe del Comando Sur de EE.UU., el general Francis L. Donovan, se reunió en Caracas con la presidenta encargada Delcy Rodríguez para reforzar la lucha antidrogas. El régimen afirmó que ambos acordaron una agenda común contra el narcotráfico y el terrorismo, aunque evitó mencionar las exigencias judiciales.
Mientras tanto, Maduro y su esposa, Cilia Flores, esperan en una cárcel de Nueva York su próxima audiencia, reprogramada para el 26 de marzo. Ambos se declararon inocentes y se autodenominaron "prisioneros de guerra". La fiscalía los acusa de liderar el "Cártel de los Soles", una red que habría enviado toneladas de cocaína a EE.UU. durante décadas.
La presión judicial de Washington marca un nuevo capítulo en su tensa relación con Caracas, en un intento por desmantelar las estructuras del chavismo desde adentro.




