Haití enfrenta una profunda crisis política, social y de seguridad mientras tres buques militares estadounidenses llegan a Puerto Príncipe como parte de la Operación Southern Spear. Esta acción busca reforzar la estabilidad en el país caribeño, azotado por la violencia de pandillas y la inestabilidad institucional.
Los buques USS Stockdale, USCGC Stone y USCGC Diligence arribaron a la bahía de la capital haitiana bajo órdenes del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth. La Embajada estadounidense destacó que su presencia simboliza el “compromiso inquebrantable” de su país con la seguridad y el futuro de Haití. Además, resaltó que la Marina y la Guardia Costera trabajan conjuntamente para garantizar condiciones de seguridad más favorables en la región.
La llegada de las embarcaciones coincide con el inminente vencimiento, el próximo 7 de febrero, del mandato del Consejo Presidencial de Transición (CPT), órgano que lidera el proceso político interino en Haití. Esta situación se complica tras la decisión del Departamento de Estado de revocar los visados de dos miembros del CPT y sus familias, alegando su presunta vinculación con pandillas criminales activas en el país.
El CPT había anunciado previamente un plan para reemplazar al primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, en un plazo máximo de 30 días. Sin embargo, Washington expresó preocupación, señalando que tales cambios podrían socavar los esfuerzos para restaurar la seguridad y la estabilidad en Haití.
La crisis haitiana ha dejado un saldo devastador. Según la Oficina de las Naciones Unidas en el país, al menos 5,915 personas murieron y otras 2,708 resultaron heridas en 2025 debido a la violencia de las bandas criminales y las operaciones de las fuerzas de seguridad.
En este contexto, la presencia militar estadounidense busca contribuir a un “Haití más seguro y próspero”. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica, con un panorama político incierto y una grave crisis humanitaria que demanda atención internacional urgente.





