España se enfrenta a EE.UU. e Israel al negar el uso de sus bases para atacar Irán
El presidente español, Pedro Sánchez, ha desatado una crisis diplomática al negar a Estados Unidos e Israel el uso de las bases militares de Rota y Morón para un posible ataque contra Irán. La decisión, tomada en plena escalada de tensiones en Oriente Medio, ha dividido a la clase política española y enfrentado al gobierno con la oposición, que acusa a Sánchez de debilitar la alianza con Washington.
El conflicto estalló después de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, vinculase el reciente ataque israelí contra Irán con la festividad judía de Purim, celebrada esta semana. En un mensaje televisado, Netanyahu comparó al régimen iraní con el "malvado Amán", figura bíblica que intentó exterminar al pueblo judío, y aseguró que "el fin del malvado régimen llegará".
Netanyahu arrastra a EE.UU. a su guerra
Fuentes cercanas al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmaron que fue Netanyahu quien presionó a Washington para lanzar la ofensiva, cumpliendo así un "sueño de 40 años": involucrar a EE.UU. en su batalla contra Irán. La negativa de Sánchez a facilitar las bases españolas ha sido interpretada como un desafío directo a esta estrategia.
El líder opositor Alberto Núñez Feijóo, quien mantuvo una llamada con Rubio días antes del ataque, criticó duramente a Sánchez: "España debe ser un aliado fiable". Por su parte, Santiago Abascal, de Vox, tachó la decisión de "traición a Occidente".
¿Amigos peligrosos?
La polémica revive un viejo debate en España: ser aliado incondicional de EE.UU. puede ser tan arriesgado como oponérsele. Sánchez, comparado por algunos con el exministro francés Dominique de Villepin —que se opuso a la guerra de Irak en 2003—, parece haber aprendido la lección de conflictos pasados. Mientras, Feijóo y Abascal asumen el papel que en su día jugó José María Aznar, quien apoyó la invasión de Iraq pese al rechazo mayoritario de los españoles.
El presidente español ya había marcado distancias con Israel durante la guerra en Gaza, y ahora refuerza su postura con Irán. Mientras Netanyahu celebra Purim invocando victorias bíblicas, Sánchez apuesta por evitar otra guerra. La suerte, como dice la festividad judía, está echada.





