El Festival de la Imagen de Amán celebra su XIV edición con una exposición impactante que muestra la lucha por la supervivencia en Gaza. La muestra "Menú de Gaza", del periodista español Mikel Ayestaran y el traductor palestino Kayed Hammad, se ha convertido en el centro de atención de este evento cultural en Jordania. La exposición, organizada por la Embajada de España en Amán y apoyada por el Festival, retrata cómo el hambre se utiliza como arma de guerra en el conflicto israelí-palestino. Las imágenes capturan el desafío diario de llevar comida a la mesa en una región devastada por la violencia.
El festival, que tuvo que posponerse debido al cierre del espacio aéreo jordano tras los ataques de Israel y EE.UU. a Irán en marzo, finalmente se inauguró el 1 de junio. A pesar de las dificultades logísticas, fotógrafos de cuatro continentes viajaron a Jordania para participar en este evento único en Oriente Medio. Entre ellos destacan nombres como Yolanda Andrade, de México, quien presentó su trabajo "La vida sigue", y Bo Schalkwijk, de 96 años, quien exhibió su serie "Tarahumara" sobre la vida en la emblemática sierra mexicana.
La joven fotógrafa española Celia Soler, de solo 21 años, también participó con su exposición "Testigo/Witness", donde combina imágenes históricas de su abuelo con su propia visión artística. Esta edición del festival contó con más de 30 exposiciones, talleres y conferencias, consolidándose como un espacio clave para el diálogo cultural y la promoción de los derechos humanos en la región.
El Festival de la Imagen de Amán, organizado por Dar Al Tasweer y dirigido por Linda Al Khoury, sigue siendo un referente en Oriente Medio como plataforma para artistas emergentes y consagrados. Este año, además de visibilizar la situación en Gaza, también incluyó trabajos que abordan temas como la guerra en Siria, la migración y las transformaciones urbanas en ciudades como El Cairo y Amán.
Con la inauguración de un espacio permanente de exposición y encuentro, el festival refuerza su compromiso con la paz y la lucha contra las injusticias en la región. En un contexto geopolítico complejo, este evento sigue siendo un faro de esperanza y un testimonio del poder del arte para denunciar y transformar realidades.





