El príncipe Andrés, expulsado de la familia real británica por su hermano el rey Carlos III, utilizó dinero público para llevar a 40 prostitutas a su hotel de cinco estrellas en Tailandia durante un viaje oficial. Este escándalo ha salido a la luz gracias al historiador Andrew Lownie, quien lo reveló en un impactante podcast del Daily Mail. El ya exmiembro de la realeza continúa siendo objeto de controversia debido a su estrecha relación con el financiero Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales.
Según Lownie, el príncipe Andrés no tenía «límites morales» y aprovechó su cargo como enviado comercial para beneficiarse personalmente. El historiador afirma que Carlos III advirtió en su momento que Andrés solo usaría el puesto para «perseguir mujeres y jugar al golf». Sin embargo, el entonces primer ministro Tony Blair y su aliado Peter Mandelson ignoraron estas advertencias. Como resultado, Andrés utilizó su posición para emprender viajes aparentemente oficiales que, en realidad, eran más bien vacaciones pagadas por los contribuyentes.
Uno de los episodios más controvertidos ocurrió durante un viaje a Tailandia en 2001 para celebrar el cumpleaños del rey. Andrés insistió en alojarse en un hotel de lujo en lugar de en la embajada, como era habitual. Durante esa estancia, se aseguró de que 40 prostitutas fueran llevadas a su habitación en apenas cuatro días. Según Lownie, esta información fue verificada por múltiples fuentes, incluido un corresponsal de Reuters y un miembro de la familia real tailandesa.
Más allá de sus escándalos sexuales, Lownie también ha expresado su preocupación por cómo el príncipe utilizó su cargo para promover sus propios intereses comerciales. El historiador ha pedido al Archivo Nacional que haga públicos los documentos relacionados con su etapa como enviado comercial, argumentando que existe una «conspiración de silencio» en torno a su figura.
Lownie concluye que Andrés ha desacreditado a toda la institución monárquica y que su comportamiento ha socavado el trabajo de sus familiares. «Si se enfrenta a cargos penales, que los afronte. Que vaya a la cárcel si es necesario», afirma el historiador, subrayando que nadie debería estar por encima de la ley.
Este nuevo escándalo reafirma la caída en desgracia del príncipe Andrés, cuya reputación sigue deteriorándose tras su salida de la familia real.





