Dos barcos gallegos involucrados en la controversia pesquera rusa enfrentan problemas para atracar en España
Dos barcos pesqueros de capital gallego, el Severnaya Zemlya y el Novaya Zemlya, se encuentran en el centro de una polémica tras haber sido relacionados con operaciones pesqueras en aguas rusas. A pesar de estar autorizados por Bruselas para comercializar productos pesqueros en la Unión Europea, uno de ellos ha visto bloqueado su acceso a puertos españoles tras una decisión del Gobierno central.
Ambas embarcaciones pertenecen a la armadora RQF Limited, con sede en Murmansk (Rusia), empresa en la que participa el grupo gallego Pesquera Vaqueiro. Mientras el Severnaya Zemlya logró atracar en Galicia el pasado 22 de octubre sin problemas, su hermano, el Novaya Zemlya, se quedó fuera tras negársele el permiso para entrar en el puerto de Cangas este viernes.
El origen del conflicto radica en una campaña pesquera realizada por el Novaya Zemlya en el mar de Irminger, entre Groenlandia e Islandia, zona rica en gallineta nórdica. En 2020, el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) recomendó prohibir la captura de esta especie en la región, decisión acatada por todos los países miembros de la Organización de Pesquerías del Atlántico Nororiental (NEAFC), excepto Rusia.
Debido a esta disputa, el Novaya Zemlya ha tenido que buscar alternativas fuera de la UE, recalando en puertos como Agadir (Marruecos), Kingston (Jamaica) o Mariel (Cuba). Según fuentes cercanas a la empresa, el barco operó con una licencia válida de un país miembro de la NEAFC, aunque el Gobierno español mantiene su decisión de bloquear su entrada.
El conflicto político tras la pesca
La situación pone de manifiesto las tensiones geopolíticas derivadas de la invasión de Ucrania y las sanciones impuestas a Rusia. Mientras los alimentos perecederos y de primera necesidad quedaron inicialmente excluidos de las restricciones, la controversia alrededor de las operaciones pesqueras ha complicado el panorama para estos barcos.
El Novaya Zemlya sigue navegando sin destino fijo mientras se resuelve el conflicto, dejando en evidencia cómo las decisiones políticas internacionales pueden afectar directamente a la industria pesquera.





