El primer ministro británico, Keir Starmer, enfrenta una grave crisis política después de que se revelara que Peter Mandelson, su elegido como embajador en Washington, asumió el cargo pese a haber reprobado los controles de seguridad por sus vínculos con el financiero Jeffrey Epstein.
Mandelson, una figura histórica del Partido Laborista y cercano a Starmer, no superó el proceso de verificación de antecedentes debido a sus conexiones con Epstein, el magnate estadounidense acusado de tráfico sexual antes de suicidarse en prisión en 2019. Sin embargo, el gobierno británico permitió que asumiera el estratégico puesto diplomático.
La polémica estalló cuando documentos confidenciales filtrados expusieron el fallo en el proceso de seguridad. Starmer, que llegó al poder prometiendo "limpiar" la política británica, ahora enfrenta acusaciones de hipocresía y falta de transparencia.
Mandelson, exministro con Tony Blair y conocido como el "príncipe de las tinieblas" por su estilo maquiavélico, ha negado cualquier irregularidad. Pero la oposición conservadora exige su destitución inmediata y una investigación parlamentaria.
El escándalo amenaza con dañar las relaciones entre Reino Unido y Estados Unidos, ya que el embajador en Washington es clave en temas como la guerra en Ucrania y el comercio tras el Brexit.
Este es el primer gran tropiezo de Starmer desde que ganó las elecciones el mes pasado. Analistas advierten que, si no actúa rápido, podría perder credibilidad internacional y apoyo interno.





